PUEDE UN CAMPO MAGNÉTICO EXTERNO MODIFICAR LA VELOCIDAD DE UN VEHÍCULO ELÉCTRICO?

PUEDE UN CAMPO MAGNÉTICO EXTERNO MODIFICAR LA VELOCIDAD DE UN VEHÍCULO ELÉCTRICO?

Un motor eléctrico de un automóvil no deja de ser un instrumento generador de energía mecánica a partir de la fuente de energía electromagnética…y los campos magnéticos pueden ocupar amplias zonas… como las vías públicas.. Es una gran tentación para los responsables de la gestión de las vías públicas el imponer campos magnéticos que impidan rebasar los límites máximos de velocidad incidiendo en las revoluciones de los motores eléctricos de los vehículos circulantes.
6 Junio 2018

Las teorías sencillas del porqué resisten tanto los vehículos con motor de explosión o de combustión en el mercado de venta apuntan a la existencia aun de grandes volúmenes de petróleo sin explotar que se estima pueden entrar en crisis de provisión hacia el año 2050. Los países productores de petróleo lideran los pactos macroeconómicos mundiales para mantener el consumo de gasolinas y gas oil en los automóviles y el punto de partida de todo el proceso es mantener en el mercado de las grandes marcas unos modelos de vehículo con motor ciclo Otto o ciclo Diesel necesitados de explotar o quemar derivados del petróleo. La aviación y la navegación son otros grandes consumidores. El ferrocarril ha ido más por libre pero también consume. La incógnita está en cuándo se producirá la inflexión porque cada marca, cada grupo empresarial esconde su estrategia de modelos eléctricos camuflándolos con híbridos que no son sino un reflejo de la debilidad de un sistema en transición. Aunque el mercado del petróleo está empezando a mostrar síntomas de fragilidad con la bajada espectacular de precios, bastante inesperada pero real, lo cierto es que los grandes caciques mundiales del petróleo están tranquilos mientras las producciones en cadena de los automóviles mantengan sus infraestructuras basadas en los motores de explosión y de combustión y un cambio del proceso petróleo al eléctrico precisaría al menos de 5 años para dar el vuelco. Aquí podría aplicarse el dicho de quien le pone el cascabel al gato o quien lanza la primera piedra aunque todo el mundo tiene un as en la manga preparado ante cualquier eventualidad de crack en el sistema petrolífero actual.

El electromagnetismo es una rama de la física que estudia y unifica los fenómenos eléctricos y magnéticos en una sola teoría, cuyos fundamentos fueron sentados por Michael Faraday y formulados por primera vez de modo completo por James Clerk Maxwell. La formulación consiste en cuatro ecuaciones diferenciales vectoriales que relacionan el campo eléctrico, el campo magnético y sus respectivas fuentes materiales (corriente eléctrica, polarización eléctrica y polarización magnética), conocidas como ecuaciones de Maxwell. El electromagnetismo es una teoría de campos; es decir, las explicaciones y predicciones que provee se basan en magnitudes físicas vectoriales o tensoriales dependientes de la posición en el espacio y del tiempo. El electromagnetismo describe los fenómenos físicos macroscópicos en los cuales intervienen cargas eléctricas en reposo y en movimiento, usando para ello campos eléctricos y magnéticos y sus efectos sobre las sustancias sólidas, líquidas y gaseosas. Fue a principios del siglo XIX cuando Hans Christian Ørsted encontró evidencia empírica de que los fenómenos magnéticos y eléctricos estaban relacionados. De ahí es que los trabajos de físicos como André-Marie Ampère, William Sturgeon, Joseph Henry, Georg Simon Ohm, Michael Faraday en ese siglo, son unificados por James Clerk Maxwell en 1861 con un conjunto de ecuaciones que describían ambos fenómenos como uno solo, como un fenómeno electromagnético. Las ahora llamadas ecuaciones de Maxwell demostraban que los campos eléctricos y los campos magnéticos eran manifestaciones de un solo campo electromagnético.

La conclusión es que los motores eléctricos de un automóvil dentro de un campo magnético externo pueden ser influibles por las condiciones electromagnéticas de ese campo y por lo tanto nada se opone a que desde el exterior se puedan controlar e incluso dirigir las variables de funcionamiento de un motor eléctrico tales como las revoluciones por minuto del rotor y por lo tanto la velocidad.

Los metros lanzadera que funcionan sin conductor son fórmulas demostrativas que eléctricamente todo acaba siendo totalmente programable y controlable. Como lo puede acabar siendo el movimiento de vehículos a motor eléctricos, con conductor, que circulen por vías inscritas en el radio de influencia de campos magnéticos, que evidentemente pueden imponer limites máximos de velocidad a los vehículos eléctricos circulantes. Y también velocidades mínimas. Pero ese revolucionario planteamiento que podría ser la catarsis de la seguridad vial podría tener el grave inconveniente no solo de la circulación simultánea de vehículos eléctricos con otros accionados exclusivamente por los conductores de vehículos de motor de explosión o combustión, sino la pérdida de clientela compradora de vehículos particulares que conducen para tener la libertad de decidir en cada momento las prestaciones que desea conseguir del vehículo que se maneja. Es más, cabría exigir a los responsables del control de las vías públicas unas vías especiales para vehículos eléctricos conducidos por quienes prefieren ser guiados con seguridad a determinar los espacios y los tiempos de circulación en libertad.

Será apasionante ver hacia donde deriva este dilema pero mucho me temo que aun tardaremos en ver sus consecuencias plenas, porque hay aspectos jurídicos y derechos fundamentales de las personas que saldrán a relucir. Habrá debate y fuerte.   

¿Qué opinas de este artículo? Añadir un comentario nuevo a esta página.

Añadir nuevo comentario