Su señoría no entiende que los vehículos puedan tener memoria electrónica: denegada la prueba

Su señoría no entiende que los vehículos puedan tener memoria electrónica: denegada la prueba

La capacidad de almacenamiento de información que permite la electrónica aplicada a los vehículos es ya ahora mismo muy amplia. Los instantes antes de un accidente son captados y muchas variables están a disposición de los investigadores, quienes, en general, aun no dominan el acceso a su lectura y disponibilidad. Una introducción a las cajas negras de los vehículos ligeros.
13 Diciembre 2017

Los profesionales que nos movemos en el mundo de la ingeniería, de la peritación o la reconstrucción de accidentes partimos de los conocimientos básicos que nos han aportado nuestros estudios, que según la edad que tenemos, nos quedan cerca, lejos o muy lejos. En todo este tiempo, la formación contínua es esencial y la experiencia quizás aun más trascendental para llegar a ser un gran profesional. Pero los avances científicos van mucho más rápidos que nuestras posibilidades de autoformación, tanto, que en este momento las tecnologías ofrecen un ingente campo de avances a los que solo en parte algunos pueden llegar por especialización o por necesidad de progresar en una investigación. Estos avances tienen además el inconveniente de la inercia de los mercados, la viscosidad y lentitud de adaptación de las leyes y la cobardía política de quienes podrían aplicalos.

Algo tan sencillo como instalar un detector de velocidad en cada señal de limitación o tramo con velocidad genérica para captar a todos los infractores no es aun políticamente digerible. Algo tan simple como imponer en las vías públicas carriles para vehículos eléctricos afectados por campos magnéticos que impidan a los motores rebasar las revoluciones por minuto que puede prestar un motor eléctrico podría enloquecer el mercado del petróleo. Algo tan asequible tecnológicamente como pasar el umbral de la conducción asistida a la conducción automatizada, en la que el vehículo pasa a tomar del control de la conducción, rompería los esquemas de la formación vial y de la interpretación de los agentes de vigilancia.

Pero no hay que ir tan lejos. En la circulación normal de los vehículos con dispositivos tan extendidos como el air-bag, sus mecanismos electrónicos tienen memoria con capacidad de reproducir el funcionamiento de aspectos tan relevantes en la producción de un accidente como la velocidad en cada momento, el uso o no del alumbrado o de los intermitentes y los momentos e intensidades de las frenadas.

Un juez quizás demasiado decidido ha ordenado prisión para un joven conductor que en zona urbana a mediodía ha efectuado un cambio de dirección desde la vía principal a una calle secundaria. Durante la maniobra, una motocicleta que circulaba en sentido contrario por la calle principal se precipita contra el lateral del turismo y rompe con la cabeza el cristal lateral trasero y las agudas puntas de sierra del cristal roto que han permanecido en el marco de la ventana siegan la carótida del infortunado motorista que fallece desangrado en el lugar del impacto antes de que las asistencias pudieran salvar su vida.

¿A qué velocidad circulaba cada vehículo en su aproximación al punto de colisión?. ¿Qué mecanismo de aceleración o frenada accionaron ambos conductores momentos antes del accidente?.¿Llevaban los vehículos las luces encendidas?. ¿Accionó el conductor del turismo el intermitente de la izquierda?. Todas estas preguntas tenían respuesta en la memoria electrónica del air-bag.

A estas preguntas solo hubieron respuestas en la declaración de algún testimonio y en la interpretación de los agentes. El turismo quedó precintado en el depósito municipal y allí quedó hasta que permitieron a los familiares su retirada sin que nadie hubiera analizado su memoria electrónica. Orden de prisión teniendo pruebas objetivas y científicamente impecables a disposición. Ignorancia? Negligencia? Incompetencia?.... eso sí…. Papeles, papeles y papeles. Atestados, partes, diligencias… Y la información, allí, en el limbo de los justos… o de los injustos.

Cuando el Ingeniero explica a abogados, fiscales y jueces que hay información técnicamente rigurosa que nos pudo, podría y puede desvelarnos lo realmente sucedido, la mirada de incredulidad de los letrados nos deja sin aliento…. Eso no podrá demostrarse en la Sala el día del juicio…y cuando digo que si… me acaban respondiendo… pero no tienen los Juzgados el aparataje adecuado para explicarlo…y… además… si lo explicas no lo entenderá nadie…

Decidido, deberían opositar para jueces los ingenieros, y que hubieran jueces de letras y jueces de ciencias…

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Comentarios

Imagen de Mª Angeles Pérez

Estimado articulista: soy licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas, una carrera de letras, y he de decirle que comprendo perfectamente que los datos registrados en una memoria electrónica se pueden aceptar como prueba en un juicio y que, como yo, seguramente lo harán muchos jueces, abogados y fiscales, independientemente de que los de este juicio en concreto no lo hagan. Los de letras no somos tan tontos como creen los ingenieros, que como usted, viven en un pedestal de superioridad.
Por cierto, no se considera correcto el uso de la forma "hubieron" cuando el verbo haber se emplea para denotar la presencia o existencia de personas o cosas, pues con este valor haber es impersonal y, como tal, carece de sujeto (el elemento nominal que aparece junto al verbo es el complemento directo) y se usa solo en tercera persona del singular. Son, pues, incorrectas oraciones como "A estas preguntas solo hubieron respuestas" o "que hubieran jueces de letras y jueces de ciencias". A lo mejor los ingenieros no deberían opositar a escritores...

Imagen de Thùlio Moreno

Si nos ponemos rigurosos y precisos, es impoible que: "una motocicleta que circulaba en sentido contrario por la calle principal se precipita contra el lateral del turismo y rompe con la cabeza el cristal lateral trasero...".
Una motocicleta circulando es un artefacto del diablo; cómo circula y, además, en sentido contrario... ¿Ya hay motocicletas autónomas? He leído sobre coches autónomos, pero nada de motos.
Lo inimaginable es, que la cabeza de la moto rompa el cristal del coche ¿era una moto talibán? ¿Qué pretendía la moto asesina? Quiero saber la marca fabricante, para procurar evitarlas.
Finalmente, precipitarse, etimológicamente (praecipitis), siempre es de cabeza.
Bueno, un poco de broma no hace daño.

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