Relajación consciente para dominar cualquier escenario

Relajación consciente para dominar cualquier escenario

Hasta el orador más avezado, aquel que se preocupa por transmitir a su auditorio, siente ese nerviosismo inicial cuando todo está a punto para que aparezca en escena.
21 Abril 2021

Redacción

Los oradores clásicos, invocaban a los dioses antes de dirigirse al auditorio, lo hacían en privado, quizás en algún recóndito lugar del ágora.

Los grandes oradores de todos los tiempos, tenían su “momentum”, y de hecho es práctica muy habitual para aquellos que tienen que dirigirse a grandes grupos, que en los instantes previos a su discurso o presentación, efectúen un breve ejercicio de relajación.

Todos hemos experimentado qué es lo que se siente en estos instantes, tenemos miedo, dudas, incluso la sensación de tener la mente en blanco después de haber repasado una y otra vez nuestra presentación y su estructura. La adrenalina empieza a bombear y nuestras pulsaciones incrementan su ritmo ostensiblemente. Llega el momento de dominar uno de los elementos más importantes de nuestra presentación... a nosotros mismos.

Para ello no es necesario realizar ninguna extravagancia o rito especial, debemos devolver a nuestro corazón el ritmo necesario para que los contenidos broten en orden y según nuestro plan.

Existen técnicas de todo tipo, y todas aquellas que consigan restablecer el ritmo cardíaco adecuado son válidas. Si usted practica alguna disciplina ZEN, tiene gran parte del camino hecho; si practica algún otro deporte, haga lo mismo que hace antes de practicarlo; si no practica ningún deporte hágalo, ayuda mucho, pero en cualquier caso acuérdese del viejo sistema de contar hasta diez antes de hablar.

¿Lo que comemos y bebemos afecta a nuestro rendimiento a la hora de efectuar una

presentación?

¿La hora del día es determinante?

¿El día de la semana?

¿Y la época del año?

¿Y el propio estado de ánimo?

¿El lugar en que nos encontremos?

¿La luz del lugar?

¿Los ruidos?

Todo es de suma importancia y todo debe ser considerado como parte de la estrategia de la presentación

El lenguaje gestual

El profesor de psicología Birdwhistell, cronómetro en mano, comprobó que en un día normal lectivo, fuera del ámbito de relación social, no se llegaba a hablar más de diez o doce minutos en su conjunto, y que una frase media no duraba más de cinco segundos.

Bridwhistell realizó un estudio que arrojó un dato muy significativo, estableció que en los encuentros entre seres humanos, la información NO VERBAL que se entrecruza llegaba a cubrir un 65% de la comunicación.

Pero fue el científico naturalista inglés Charles Darwin (1809–1882), quien estableció en el silgo XIX la más completa investigación del lenguaje corporal, como una incorporación esencial en su Teoría de la Evolución.

Posteriormente los investigadores y antropólogos americanos Friesen y Sorenson, confeccionaron un estudio meticuloso entre gentes de cinco culturas diferentes llegando a la conclusión que, salvando ciertos matices muy peculiares, los aborígenes de Australia, los esquimales de las zonas árticas, los indios de América del Sur o habitantes de la India y África, tenían los mismos gestos fundamentales, la misma mímica.

Concluyeron de esta manera, que la comunicación a través de los gestos, hacían del lenguaje corporal, un primer y básico lenguaje universal.

Podemos decir entonces, que cuando nuestro trabajo está relacionado con la comunicación, debemos desarrollar una cierta sensibilidad a este fenómeno del lenguaje corporal, por la ayuda eficaz que constituye, el saber interpretar los signos, y controlar los nuestros.

Pero el lenguaje corporal por si mismo no debe constituir la base de nuestra comunicación, ya que el contenido, el mensaje de nuestro interlocutor, la información escrita, visual, o el discurso puede causar un espectacular efecto, es decir puede hacer que su interés, o la pulcritud con que nos expresemos, haga que la imagen incluso el gesto pase a un segundo plano.

Tampoco un solo gesto aislado tiene un significado propio indiscutible.

En el lenguaje corporal la interpretación debe hacerse con el conjunto o la coincidencia de varios gestos que confirmen la conclusión del estado de ánimo.

En términos de policía científica, los investigadores, hacen cada vez más uso de las técnicas de estudio de los gestos en un interrogatorio con un sospechoso, pero el protocolo de estudio de estos gestos establece que deben de concurrir varios gestos para sacar una conclusión fiable.

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