El futuro de la universidades españolas: la revolución digital ha venido para quedarse

El futuro de la universidades españolas: la revolución digital ha venido para quedarse

Rectores y representantes de la administración y la empresa analizaron cómo la inmersión tecnológica provocada por la crisis del Covid-19 transformará para siempre la educación superior
23 Junio 2020

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En tan solo 48 horas y tras declararse el estado de alarma en España, las universidades consiguieron adaptar todos sus programas y pasaron de las clases presenciales a la formación a distancia. El proceso fue todo un éxito, ya que casi la totalidad de los alumnos pudieron continuar con el curso y salvarlo en cierta forma. Pero tras este inesperado vuelco en la vida universitaria, surgen muchas dudas sobre cómo será la enseñanza superior en el futuro y cuántos de los cambios introducidos se consolidarán a medio y largo plazo. Y éste ha sido precisamente el tema central de debate en el webinar La necesaria revolución digital de las universidades por la crisis del Covid-19 organizado por EL MUNDO en colaboración con la Universidad CEU San Pablo y la Comunidad de Madrid.

El encuentro virtual contó con la presencia de cinco personalidades importantes en el mundo universitario. Por un lado, Rosa Visedo y Guillermo Cisneros, rectores de la Universidad CEU San Pablo y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), respectivamente. También portavoces del mundo empresarial como Belén Gancedo, directora de Educación de Microsoft Ibérica y Susana García Espinel, directora de Santander Universidades y Universia. Además, como representante de la administración pública, también participó en el debate Eduardo Sicilia Cavanillas, Consejero de Ciencia, Universidades e Innovación de la Comunidad de Madrid .

El encuentro se inició con una intervención de la rectora de la Universidad CEU San Pablo que suscribieron posteriormente el resto de participantes. "La revolución digital en las universidades ha venido para quedarse, no va a ser algo efímero". A su vez, todos los intervinientes resaltaron el esfuerzo del personal de las universidades que ha facilitado esta vertiginosa transformación y la asombrosa capacidad de adaptación de los alumnos.

RETOS PARA EL FUTURO

Pero, como también señaló Visedo, "serán los propios estudiantes los que exijan cada vez más a las universidades, por lo que hay muchas cosas todavía que mejorar". Uno de los grandes desafíos y de las grandes preocupaciones de la comunidad universitaria a corto plazo es intentar avanzar en los sistemas de evaluación a distancia.

"Incluso aquellas universidades, como la UNED, que antes de estas crisis impartían clases online , utilizaban métodos de evaluación presenciales. Es necesario implantar sistemas de proctoring con los que detectar el fraude y garantizar la veracidad", señaló García Espinel.

Pero, como puntualizó Cisneros, puede surgir cierta controversia a la hora de supervisar las evaluaciones a distancia. "Si es un profesor el que vigila el examen online de la misma manera que lo haría en el aula, no habría ningún problema. Pero si automatiza un sistema de proctoring que almacene y procese información sobre el equipo del alumno, podría violar la ley de protección de datos". El rector de la UPM también abogó porque se persiga de oficio todas aquellas ofertas dirigidas al fraude en los exámenes que se está dando recientemente en las redes.

Otro reto al que se tendrá que enfrentar la enseñanza superior en España es cómo afrontarán el próximo curso con la incógnita de la evolución de la pandemia de coronavirus. "Buena parte de lo que hagamos en septiembre tendrá que ver con lo que nos indiquen desde el Ministerio de Sanidad, pero en un principio habrá un modelo mixto entre la formación presencial y a distancia, en el que se podrá aprovechar todo lo aprendido en este tiempo. Trabajar en remoto no va a ser algo puntual ", ha indicado el consejero de la Comunidad de Madrid.

Las universidades, por su parte, están preparadas para lo peor. Si no se consigue controlar la pandemia, puede que esto afecte seriamente a sus programas de movilidad. "Alrededor de un 25% de nuestros estudiantes son internacionales. En cualquiera de los escenarios posibles para el próximo curso estaremos preparados para ofrecerles formación presencial o a distancia, ya sea debido a la cancelación de visados o al cierre de fronteras", señaló Visedo. En una línea muy similar respecto a los intercambios se expresó Cisneros. "El 100% de los programas de movilidad están concedidos para el curso que viene, aunque todos son susceptibles de ser suspendidos".

EL PAPEL DE LAS EMPRESAS

Por otra parte, el suministro de los medios necesarios a los alumnos para poder continuar con la formación a distancia es otro de los objetivos. Aunque universidades como la UPM, como indicó Cisneros, han conseguido satisfacer todas las peticiones de material tecnológico por parte de sus alumnos, hay todavía estudiantes que no disponen de lo necesario para seguir las clses a distancia. "Durante estos meses ha habido muchas donaciones o préstamos de dispositivos para conseguirlo, pero el futuro será una incógnita. Desde Microsoft estamos focalizando nuestro esfuerzo en convertirnos en un apoyo útil para las Universidades en este aspecto", aseguró Belén Gancedo.

García Espinel también resaltó el apoyo de Banco Santander a la educación superior en un momento como este de crisis sanitaria. La entidad bancaria ha movilizado cerca de 20 millones de euros de su programa de mecenezgo en Educación para, entre otras cosas, apoyar a alumnos más desfavorecidos para que puedan continuar el curso. Además, ha lanzado un programa complementario de 20.000 becas que pretenden contribuir a la empleabilidad futura de estudiantes y fomentar el aprendizaje digital entre el profesorado.

Además de en el aspecto solidario, Sicilia cree fundamental la interacción entre el mundo universitario y el empresarial para afrontar esta transformación. "Las facultades, al fin y al cabo, van a ser las que provean a las empresas de talento y personal. por ello ahora más que nunca es necesario que la Universidad siga siendo un centro que fomente las relaciones con ciudadanos, empresas, investigadores y todos los agentes sociales. Cuando salgamos a la calle, la Universidad debe ser un escudo protector para la sociedad".

El consejero también abogó por formar a los alumnos en como deben afrontar esta nueva realidad. "Más allá de las enseñanzas y los programas propios de cada facultad, sean de letras o de ciencias, desde las universidades se debe preparar a los alumnos para que se enfrenten a este nuevo ecosistema digital. Ahora más que nunca necesitamos gente entrenada para gestionar la incertidumbre y capaz de afrontar una realidad distinta".

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