¿Qué nivel de diversidad existe en vuestras empresas?

¿Qué nivel de diversidad existe en vuestras empresas?

Nos guste o no, todos somos distintos dentro de la sociedad; lo único es que para sentirnos seguros y protegidos nos gusta sentirnos identificados.
11 Diciembre 2019

No obstante, las empresas buscan tener a personas uniformes y similares en sus plantillas. Los dirigentes de las empresas suelen presumir que quieren personas diferentes, talentosas y con carisma. Lo único es que esto no se corresponde normalmente con la realidad que luego uno se encuentra en las empresas.

Es alarmante la discriminación que existe aún a la hora de reclutar personal. Más que discriminación diría que existen muchos prejuicios personales con aquello que es diferente a lo que nosotros consideramos normal. Una empresa debería tener en sus filas a personas de todo tipo de edades, generaciones, sexos, orientación sexual, origen, religión y formas de pensar. Lo que debe primar para tener plantillas diversas es el talento por encima de todo lo demás. Lógicamente, las personas tienen que cumplir los parámetros que marca la empresa a nivel de competencias, experiencia, conocimientos y demás requerimientos sin que influyan sus circunstancias personales y familiares. Para tener plantillas diversas debemos dar la oportunidad a todo tipo de personas de mostrar su potencial en los procesos de selección, esto supone entrevistarles con independencia de su edad y otros condicionantes personales.

Cuando uno habla de diversidad, enseguida surgen personas y organizaciones diciendo que sus empresas no discriminan. Lo único es que no puede ser que en las empresas el personal que más abunde sean los que tienen entre 25 y 40 años. Os lanzo una serie de preguntas: ¿Cuántas personas mayores de 45 años tenéis en vuestra plantilla? ¿A cuántas personas mayores de 50 años habéis entrevistado? ¿En qué sentido os influye la edad, sexo, orientación sexual, discapacidad y demás condicionantes personas de cara a entrevistar a los candidatos? A veces, estos condicionantes no los tiene la empresa sino las personas que trabajan en el área de selección de la misma.

Al final, si uno entrevista a todo tipo de personas tendrá una representación diversa de todas ellas en sus plantillas. Algunas organizaciones aún tienen en cuenta la edad, sexo y otros aspectos de cara a llamarles a una entrevista de trabajo. Esto hace que se primen otros aspectos por encima del talento y el valor añadido de cada persona. Cada persona es un mundo; por encima de su físico y circunstancias vitales, tiene mucho que ofrecer como profesional con diversos talentos. El talento tiene múltiples formas de manifestarse. No demos nada por hecho.

No sería la primera vez que, en estos concursos de talentos, aparece una persona con un físico que rompe los cánones de culto al cuerpo y ya le juzgan, aunque luego muestra un talento que hace olvidar la primera imagen. No debemos sacar conclusiones anticipadas de ninguna persona. PRIMERO debemos dejar demostrar a cada persona de lo que es capaz, de contar su potencial y de explicar su vida profesional.

Debe primar la persona por encima de su sexo, edad y otras circunstancias personales. Es lamentable que ser mujer cierre puertas en las empresas simplemente por esto. Lo que debe primar es el potencial, capacidades, competencias, valor añadido y solucione que puede aportar esa persona. Se van rompiendo barreras, aunque aún queda mucha labor de concienciación que hacer. Aún siguen abundando los comités de dirección mayoritariamente conformados por hombres. Me niego a pensar que no existan mujeres capacitadas ni preparadas para ocupar posiciones de responsabilidad. La pregunta que me surge es ¿a cuantas mujeres se les da la oportunidad de mostrar su talento para ese tipo de posiciones? El nivel de compromiso puede ser igual o superior al de los hombres. Una mujer puede compatibilizar su vida personal y profesional, siempre que se les facilite la posibilidad de conciliar. Los hijos son responsabilidad de los padres y madres en mismo porcentaje. Avanzaremos el día que no se vea como algo excepcional que un hombre se tome parte del permiso de maternidad, que se coja una excedencia por cuidado de hijos, que reduzca su jornada por estas circunstancias o que se dedique a cuidar a sus hijos. Darle normalidad a algo supone dejar de darle publicidad, expectación y difusión a esos casos. El sensacionalismo no ayuda a ello.

Todos somos diferentes y debemos primar que cada persona sea como quiera ser y que desarrolle aquellos talentos por los que tenga más interés. La educación aun fomenta que se dejen a un lado las competencias en las que más destaquemos cada uno y llevarnos a todos por los mismos itinerarios formativos. La formación a la carta cada vez es más necesaria. No podemos apagar la curiosidad innata que tienen todos los niños y que pierden al comenzar a formarse. Cada niño es capaz de conseguir lo que se proponga aunque, para esto, los centros educativos deben potenciar que la diferenciación y la diversidad es bella. Es bueno que no apaguemos nuestra curiosidad por seguir investigando, por cuestionarnos todo o por no asumir que determinadas cosas son así. Efectivamente, esto se debe dosificar y canalizarlo de una forma constructiva.

Entiendo que cada uno defendemos nuestros intereses y nuestras diferencias, sin olvidar, pisar ni menospreciar la diversidad de los demás. Es cuestión de intentar ponernos más en los zapatos del prójimo antes que lanzar críticas sin tener toda la información. Un titular nos suele hacer ya tener una idea fija sobre un tema; os recomiendo que investiguéis, leáis diferentes enfoques, preguntéis, conozcáis y, a partir de ahí, saquéis vuestras propias conclusiones. Es muy triste que otros nos digan la verdad rotunda sobre un tema. No dejemos que la pereza nos impida tener nuestra propia opinión con datos veraces.

La vida es mucho más sencilla de lo que parece, todo comienza por vivir más nuestra vida y dejar a los demás que hagan con las suyas lo que quieran.

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