El burnout es una pandemia

El burnout es una pandemia

¿Por qué no hablamos más al respecto?
5 Diciembre 2019

El estrés, del latín "stringere", apretar fuerte, tocar o herir, no es malo, per se. El estrés positivo y la adrenalina en las circunstancias adecuadas pueden hacernos más fuertes, más felices y más saludables. Sin embargo, en ciertos entornos de trabajo, el estrés crónico provoca ansiedad, desapego y fatiga que pueden provocar agotamiento.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que casi uno de cada cinco niños o adolescentes y uno de cada cuatro adultos se verán afectados por el burnout en algún momento de su vida activa. La situación está tan extendida en los países desarrollados que la OMS ha agregado el burnout a su lista de enfermedades reconocidas a nivel mundial, definiéndola como un síndrome de "estrés crónico en el lugar de trabajo que no se ha gestionado con éxito" que "incluye sentimientos de agotamiento o agotamiento de la energía, resultados en una mayor distancia mental del trabajo y una menor eficacia profesional ".

Una encuesta de Gallup a 7.500 empleados a tiempo completo indica que uno de cada cuatro empleados se siente quemado en el trabajo muy a menudo o siempre, mientras que casi la mitad informa que lo siente a veces. La tendencia parece particularmente aguda entre los jóvenes. Un estudio de Deloitte sobre salud laboral en los EE. UU. Sugiere que el 84% de los millennials han experimentado burnout en su trabajo actual. Las mujeres son más propensas a sufrir la enfermedad que sus contrapartes masculinas.

Aunque no se ha calculado la carga económica global del burnout, se estima que el costo global de la enfermedad mental llegará a 16 mil millones de dólares en 2030, en parte, debido al aumento del burnout.

Burnout: una enfermedad del siglo XXI

Vivimos en un mundo de alta velocidad, donde la interconexión digital, la tecnología sofisticada y las redes sociales supuestamente nos hacen más inteligentes, más rápidos y más efectivos. Pero una mayor digitalización también está causando un aislamiento agudo; nuestra conexión con otros humanos y con la naturaleza es reemplazada silenciosamente por FOMO ("miedo a perderse") y la angustia de las redes sociales.

La investigación médica indica que nuestra conexión con nosotros mismos, otros humanos y con nuestro mundo natural mejora nuestro sentido de salud y felicidad. Por el contrario, cuando perdemos nuestro sentido de conexión, la ansiedad, la depresión y el agotamiento son muy frecuentes.

A medida que aumenta el ritmo del cambio, se pide a las organizaciones que produzcan más con menos recursos. Aquí es quizás donde se siente con más fuerza la presión del agotamiento. Año tras año, el listón se eleva, sin la reflexión necesaria sobre los costos humanos.
El estudio de Gallup sobre las causas principales del burnout de los empleados descubrió que los factores principales tienen poco que ver con las expectativas de trabajo duro y alto rendimiento, sino que están más estrechamente asociados con la gestión y el tratamiento que se da a los individuos.

Cargas de trabajo muy elevadas, presiones de tiempo irrazonables, falta de claridad de roles, falta de comunicación y apoyo por parte de la gerencia y tratamiento injusto en el trabajo se correlacionaron más con casos de burnout. Cuando los empleados dicen que a menudo o siempre tienen suficiente tiempo para hacer todo su trabajo, tienen un 70% menos de probabilidades de experimentar un alto agotamiento. Del mismo modo, cuando los empleados están totalmente de acuerdo en que a menudo son tratados injustamente en el trabajo, tienen 2,3 veces más probabilidades de sufrir agotamiento.

Los entornos de trabajo son los menos equipados de todas las redes de apoyo para responder de manera constructiva al burnout, ya que solo el 27% de los supervisores responden positivamente a los incidentes de burnout y solo uno de cada tres colegas ofrece el apoyo necesario.

Es más probable que las mujeres experimenten burnout en parte debido a factores fuera del control de un empleador, como la baja autoestima y la escasa división del trabajo fuera del lugar de trabajo. Sin embargo, un contribuyente significativo son las condiciones de trabajo desfavorables que afectan más a las mujeres que sus contrapartes masculinas, incluidas menos oportunidades de ascenso profesional y una ocupación más frecuente de roles de baja autoridad.

Contrarrestar una cultura del miedo

Los protocolos estándar para abordar el burnout en el lugar de trabajo son muy incipientes. Los afectados por la enfermedad tienden a no hablar por temor a reprimendas o por vergüenza. Esta cultura del miedo inhibe la identificación temprana de la enfermedad y hace que la reintegración en el lugar de trabajo sea más difícil.

Si siente agotamiento emocional, mental o físico, o si está desmotivado, frustrado, cínico o ansioso en el trabajo, puede ser hora de hacerse algunas preguntas difíciles. Si el burnout no se aborda, puede traducirse en ataques de pánico, problemas digestivos, enfermedades cardíacas, trastornos inmunes, migrañas, depresión y, en los casos más extremos, podría llevar al suicidio.

A medida que avanzamos hacia una era tecnológica acelerada, donde nos enorgullecemos de la igualdad de oportunidades y eficiencia, no olvidemos la importancia de estar centrados en el trabajo humano. Una vez que reconozcamos la pandemia de burnout podremos comenzar el viaje hacia vidas y trabajos más saludables y felices.

Fuente: Weforum

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