Un violento incendio en la empresa Lubrizol en Rouen, Francia, obliga a las autoridades a cerrar calles, carreteras y centros de enseñanza en once municipios

Un violento incendio en la empresa Lubrizol en Rouen, Francia, obliga a las autoridades a cerrar calles, carreteras y centros de enseñanza en once municipios

El incendio obligó también a evacuar a todos aquellos que se encontraban a un radio de 500 metros del foco y se recomendó que los habitantes de doce municipios no saliesen a la calle y permaneciesen en sus casas
16 Octubre 2019

Seis días después del incendio ocurrido el jueves 26 de setiembre, los vecinos del lugar y organizaciones ecologistas exigieron transparencia al Gobierno sobre la nocividad de las 5.250 toneladas de productos quemados.

Se multiplican las denuncias de olores pestilentes y vómitos. Profesores de tres escuelas se niegan a dar clase y en las redes sociales circulan imágenes con agua negra saliendo de grifos. Rouen, ciudad del litoral noreste francés, vive al ritmo de la angustia y de los reclamos hacia las autoridades desde el impresionante incidente que afectó una planta química, el pasado jueves 26 de septiembre.

El primer ministro francés Édouard Philippe reconoce que los olores son “molestos” pero no “nocivos”. En diálogo con RFI, Alice, una estudiante de Rouen, se muestra escéptica. “Es evidente que las sustancias que se quemaron son peligrosas. Todos lo sabemos. Te toma la nariz, la cabeza. Hay un malestar. Decir que no es tóxico…me cuesta creerlo”, afirma. Solventes, aditivos, detergente, hidrocarburos sulfurados… decenas de productos químicos ardieron en la fábrica Lubrizol de Rouen.

Pero algunos científicos convencieron al primer ministro de que no era peligroso. Para Paul, otro vecino, la información oficial es difícil de aceptar. “No me siento seguro. Tratan de minimizar lo que ocurrió. Dicen que no hay una toxicidad aguda pero no hablaron de toxicidad crónica. Eso va a ser más adelante un factor de riesgo para tener cáncer u otras enfermedades pulmonares. Nos toman por idiotas”, denuncia ante el micrófono de RFI.

Para todos los habitantes de Rouen y la región, las nubes del incendio de Lubrizol tenían proporciones alarmantes e inquietantes. Varios ministros del Gobierno de Emmanuel Macron lanzaron mensajes de «tranquilidad», afirmando que «no había riesgos». Sin éxito.

Durante varios días, ni la empresa ni el Gobierno pudieron dar explicaciones concretas sobre el origen último del incendio. Comenzaron a multiplicarse los motivos de inquietud, calificados oficialmente de «irracionales» e «injustificados».

Hasta que la tarde del lunes 30 de setiembre, la dirección de Lubrizol anunció oficialmente los primeros resultados de una investigación interna: «Las cámaras y grabaciones de vídeo vigilancia y varios testigos oculares sugieren que el incendio comenzó en el exterior de la factoría».

A partir de esas primeras informaciones, privadas, Lubrizol decidió presentar una querella criminal por presunta «destrucción involuntaria». Según el fiscal de Rouen, la querella presentada por la empresa denuncia «un comportamiento manifiestamente deliberado, violando la obligación de seguridad y prudencia».

Lubrizol fabrica y distribuye productos químicos, aceites especiales concebidos para «enriquecer» carburantes y pinturas industriales. La factoría de Rouen está clasificada oficialmente de peligrosa, con el fin de exigir una «vigilancia y medidas de seguridad especiales».

Presentando una querella penal, la empresa Lubrizol sugiere que «alguien» pudo estar en el origen primero del incendio, que pudo estallar en el exterior de la factoría, para propagarse rápidamente por el interior de la cadena de producción, que se encuentra a unos cinco kilómetros del centro de Rouen, una de las grandes ciudades histórica de la región de Normandía.

La planta de Lubrizol en Rouen pertenece al grupo químico estadounidense Lubrizol Corporation, a su vez propiedad de Berkshire Hathaway, el holding del multimillonario y famoso inversor estadounidense Warren Buffett.

Lubrizol posee dos plantas en España, una de ellas en Sant Cugat del Vallés (Barcelona), inicialmente (1967) alejada del casco urbano pero en cuya vecindad inmediata (a menos de 250 metros) existen actualmente numerosas viviendas, comercios y oficinas.

Fuente: ABC, France24, Infobae y Elimparcial

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