Más beneficios empresariales y menos inversión en I+D, pan para hoy y hambre para mañana

Más beneficios empresariales y menos inversión en I+D, pan para hoy y hambre para mañana

Oriol Amat asegura que la falta de innovación perjudica la competitividad de las empresas y sus márgenes
16 Agosto 2019

Desde 2008, la inversión en investigación y desarrollo (I+D) está cayendo año tras año. El decano de la BSM, la escuela de management de la UPF, Oriol Amat, considera que esta circunstancia es grave ya que otros países como Alemania, Francia, Reino Unido, Portugal lo que están haciendo precisamente es ir aumentando sustancialmente esta inversión.

Amat, también director del Máster en Dirección Financiera y Contable de la BSM, argumenta que la inversión en I+D en la UE, que era del 2% sobre el PIB en 2009, en 2017 ya había aumentado hasta el 2,2%. “En cambio, en España, era del 1,4% en 2009 y en 2017 bajó hasta el 1,2%.

“En Catalunya, es algo más elevada que en el conjunto de España, pero igualmente se ha reducido, ya que en 2009 era del 1,7% sobre el PIB y en 2017 bajó hasta el 1,5%”, afirma.

Considera que dado que los beneficios empresariales han aumentado mucho en los últimos años, es posible que la causa de la caída de la inversión en I+D sea que las empresas le dan menos importancia, ya que priorizan la rentabilidad a corto plazo en detrimento de la competitividad a largo plazo.

Los datos disponibles indican que el sector público, tanto en el conjunto de España como en Catalunya, ha mantenido su inversión en I+D, y que, en cambio, ha sido el sector privado, es decir las empresas, el que ha reducido su inversión en I+D.

En opinión de Amat, las consecuencias más negativas aún no se notan demasiado aunque la falta de innovación perjudica la competitividad de las empresas y sus márgenes y ya es una consecuencia la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores debido a que los salarios aún no han recuperado (en términos reales) los niveles de 2008.

“Es posible -afirma- que una consecuencia de la falta de innovación sea la dificultad para elevar los salarios con el objetivo de no perjudicar los márgenes de rentabilidad”. “No olvidemos -señala- que los salarios desde 2008 han aumentado menos que la inflación.

Por tanto, parece que muchas empresas están optando por el “pan para hoy, hambre para mañana” asevera.

Oriol Amat agrega que la Revolución 4.0 y los cambios disruptivos que se están produciendo son una gran oportunidad para aquellas empresas que apuesten por la innovación ya que pueden ganar mucho en competitividad y, por tanto, en riqueza generada. “En cambio, los países y empresas que no apuesten más por la I+D pueden experimentar grandes pérdidas de competitividad y se empobrecerán”, sostiene.

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