5 malos hábitos que dañan tu productividad

5 malos hábitos que dañan tu productividad

El estresante ritmo de trabajo puede llevarte a completar interminables horas delante de la pantalla sin parar.
15 Abril 2019

Pero estas rutinas afectan negativamente a todos los ámbitos de nuestra vida porque los nervios y el agobio acaban afectando a nuestra salud, a nuestro humor y, por supuesto, a nuestra productividad. Empieza a cambiar estos puntos para no perder el equilibrio y conseguir completar tus objetivos con éxito.

1. Realizar muchas tareas al mismo tiempo. Quizás estés orgulloso de tus capacidades como trabajador multitarea pero no es, precisamente, una característica positiva. Si no puedes centrarte únicamente en un aspecto cometerás errores y realizarás, la mayoría de ellos, de forma poco eficiente. Cuando estés trabajando en un proyecto o sobre alguna idea olvídate de todo lo demás y no dejes que tu atención se distraiga en aquellas tareas que no tienen tanta importancia en ese momento. Cada cosa a su tiempo.

2. Negatividad. Quejarte constantemente no hará que tu jornada sea más corta ni mejorará el ánimo general de tu equipo ni de tu entorno de trabajo. La educación, la positividad y las buenas formas siempre te ayudarán a afrontar la jornada de mejor manera y a generar buen ambiente. Aprende a ser asertivo.

3. No hacer descansos durante la jornada laboral. Tan importante es trabajar como tener ratos libres para airear el cuerpo y la mente. Por más horas que pases releyendo unos documentos o delante de algún informe no conseguirás la solución; en cambio relajándote y dejando que tu mente respire un poco verás las cosas con más perspectiva y podrás terminar aquellas tareas que se te hayan atragantado. Pon fin a esas horas interminables ofuscado con el mismo punto.

4. No saber decir que no. Muchos profesionales sacrifican sus horas libres o su vida personal por contentar a sus jefes o sus superiores y por no ser firmes sobre los aspectos importantes. Establece prioridades y aprende a negarte a aquellas cosas que no te convienen porque muchas veces decir que sí puede suponer entregar un informe más mediocre o un documento hecho con prisa en vez de poder realizar la investigación necesaria para realizarlo de forma óptima y adecuada. No puedes contentar siempre a todo el mundo.

5. Querer agradar a todos. Trata de ser sólo tú mismo, no te preocupes excesivamente por caerles bien a todos porque es una tarea imposible. Cada persona es distinta y es importante trabajar en un entorno de respeto y compañerismo pero no todos tienen porque ser, necesariamente, tus amigos.

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