Una coalición de sindicatos pone a IKEA en la picota por violar los derechos de los trabajadores

Una coalición de sindicatos pone a IKEA en la picota por violar los derechos de los trabajadores

En su queja a la OCDE describe las sofisticadas estrategias de la gerencia de IKEA para evitar que los trabajadores se unan o establezcan sindicatos
1 Noviembre 2018

Una coalición internacional de sindicatos exige que se investiguen numerosas violaciones de los derechos de los trabajadores en IKEA. La queja, entregada al Punto de Contacto Nacional holandés de la OCDE, ya que IKEA tiene domicilio en los Países Bajos,  detalla las fallas de la gerencia global de la multinacional sueca para frenar campañas antisindicales en Estados Unidos, Irlanda y Portugal.

UNI Global Union junto con United Food & Commercial Workers (UFCW) de América del Norte; FNV de los Países Bajos; Mandate de Irlanda y el sindicato SITESE de Portugal presentaron una queja conjunta basada en las Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales. Los Puntos Nacionales de Contacto para la Conducta Empresarial Responsable promueven las Directrices, responden a las consultas y proporcionan una plataforma de mediación y conciliación para ayudar a resolver los casos. Hasta la fecha, sólo 48 gobiernos, entre los que se incluye el español, los han constituido. Basada en docenas de entrevistas a los empleados, esta queja sindical conjunta describe las sofisticadas estrategias de la gerencia de IKEA para evitar que los trabajadores se unan o establezcan sindicatos, violando las directrices de la OCDE.

Poner fin a prácticas inaceptables

“La alta dirección de la compañía ignoró repetidamente las señales de alarma que los trabajadores y los sindicatos han planteado sobre violaciones de derechos en sus tiendas en todo el mundo. Así que le pedimos al gobierno holandés que intervenga para garantizar que podamos poner fin a estas prácticas inaceptables”, denuncia Christy Hoffman, Secretaria General de UNI Global Union. Los empleados de IKEA en varios países buscan la sindicalización para abordar graves problemas en el lugar de trabajo, como condiciones laborales  estresantes, programación errática o injusta, políticas de licencia por enfermedad, acoso sexual y otras formas de perjuicio a los trabajadores.

En Estados Unidos se le acusa a la gerencia de tergiversar repetidamente la importancia de la afiliación sindical dando a los trabajadores la impresión de que sus salarios y condiciones serían significativamente peores si votaran para formar un sindicato. “Mucha gente se asustó después de las tácticas de miedo y comenzaron a cambiar, incluso aquellos que se declararon en huelga para ganar representación sindical”, advierte Chris DeAngelo, simpatizante sindical en la tienda Stoughton de IKEA en Massachusetts.

En Irlanda se denuncia a la dirección por crear un entorno represivo y antisindical. En Lisboa, empleados de IKEA se organizan con el sindicato SITESE para lograr un acuerdo colectivo. Acusan a la gerencia de crear un clima de temor entre los trabajadores, “sufrirán represalias si apoyan al sindicato”. La coalición internacional de sindicatos que presentan esta queja asegura que IKEA continúa con su patrón de violaciones de derechos laborales en países de todo el mundo, y que la mediación del Punto de Contacto Nacional de la OCDE holandesa es necesaria para que la compañía cumpla con los principios proclamados y los estándares internacionales de derechos humanos.

“Esta queja muestra que IKEA no opera según sus valores de honestidad, respeto, imparcialidad e integridad”, según Mari Martens, directora del sector de comercio de la FNV de los Países Bajos. Los gobiernos están obligados a garantizar que las multinacionales con sede en su país respeten las directrices de la OCDE, que incluyen la libertad de asociación y otros derechos laborales.

Fuente: LA CELOSÍA

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