Arco eléctrico: directrices para la prevención de un riesgo muy grave

Arco eléctrico: directrices para la prevención de un riesgo muy grave

Algunas recomendaciones prácticas a modo de guía
29 Octubre 2018

Al analizar los riesgos asociados a la utilización de la energía eléctrica se piensa de forma inmediata en el riesgo de contacto eléctrico, ya sea de forma directa o indirecta. Sin embargo, en baja tensión, es relativamente frecuente minusvalorar otro riesgo importante asociado a esta forma de energía: el arco eléctrico. El análisis adecuado de este riesgo y la definición de medidas preventivas eficaces para controlarlo son aspectos fundamentales para reducir las graves consecuencias ligadas frecuentemente a los accidentes eléctricos.

Según el National Safety Council de los Estados Unidos, la mayoría de los ingresos hospitalarios que se producen en ese país relacionados con la energía eléctrica son debidos a quemaduras por arco eléctrico y no a electrocuciones, atendiéndose cada año a más de 2000 personas en los centros especializados de quemados.

Un arco eléctrico es una descarga disruptiva generada por la ionización de un medio gaseoso (por ejemplo, el aire) entre dos superficies o elementos a diferente potencial. El arco es un fenómeno caótico (es decir, no lineal y fuertemente dependiente de las condiciones iniciales), complejo (depende de muchos factores como el medio físico donde se produce, la intensidad de corriente o la forma y materiales de la instalación eléctrica en tensión) y que puede originarse tanto por un fallo técnico como por un error humano (caída de herramientas, maniobra inadecuada, etc.). Los estudios técnicos, recomendaciones y guías de seguridad eléctrica actuales, establecen la necesidad de evaluar el riesgo asociado al arco eléctrico en trabajos en o próximos a instalaciones donde existan tensiones superiores a 250 V (tanto en alterna como en continua), bajo ciertas circunstancias.

Cuando tiene lugar un arco eléctrico, se produce un flujo de cargas eléctricas y una gran liberación de energía y sustancias peligrosas, entre las que cabe destacar:

• energía térmica, produce gran aumento de temperatura en las inmediaciones del arco.

• onda de presión, que produce destrucciones mecánicas sobre las instalaciones y daños físicos sobre los trabajadores.

• Gases tóxicos y metralla, debida a las altas temperaturas que se alcanzan durante el arco.

• Radiaciones electromagnéticas, principalmente ultravioleta (UV) e infrarroja (IR).

Muchas de las evaluaciones de riesgos realizadas en la actualidad, recogen dentro del abanico de riesgos al que puede estar expuesto un trabajador el contacto eléctrico, dando generalmente unas recomendaciones básicas para evitar emismo. Sin embargo, se observa una excesiva focalización en la evaluación de riesgos en el contacto eléctrico, no considerando de forma adecuada el riesgo por arco eléctrico.

Puesto que no hemos encontrado ningún documento gratuito de suficiente entidad como para calificarlo de “Guía”, hemos seleccionado tres documentos “menores” que, en conjunto, pensamos que pueden ser de utilidad para contribuir a pevenir un riesgo que, siendo poco frecuente, es de consecuencias muy graves.

El primero de ellos es una NTP del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo ahora reconvertido en de Seguridad y Salud en el Trabajo tras una efímera excursión por el Bienestar, el segundo una Ficha Técncia de Prevención del Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra y el tercero (en inglés) procede de una empresa norteamericana que vende productos y servicios relacionados con la seguridad.

Y para juzgar si saben ustedes lo suficiente, pueden realizar este test de 14 preguntas en inglés, disponible en:

https://www.youtube.com/watch?v=AsLwEkwl6_c

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