La salud mental también discrimina a las mujeres trabajadoras

La salud mental también discrimina a las mujeres trabajadoras

La falta de políticas de conciliación i igualdad contribuye a abrir una brecha de seis puntos entre mujeres y hombres en la incidencia de las enfermedades mentales
15 Mayo 2018

Las enfermedades mentales afectan más a las mujeres trabajadoras que a los hombres. En concreto, la diferencia es de seis puntos i son casi un 20% de las mujeres las que sufren algún trastorno de salud mental, mientras que en el caso de los hombres, el porcentaje no alcanza el 14%.

Depresión, ansiedad, problemas sociales, hipocondría derivadas del estrés… son muchos de los síntomas que sufren estas mujeres según recoge el estudio ‘Desigualdades en la población trabajadora de España’, que se basa en datos de la ‘Encuesta Nacional de Salud’ y que adjuntamos en su texto completo.

Los motivos son muchos y diferentes, des de la edad, hasta las condiciones socioeconómicas de cada mujer. Las cifras más alarmantes advierten de que existe un perfil que va peligrosamente al alza, el de mujeres de edad media, con hijos emancipados y cuyas relaciones no van bien que dependen económicamente de sus maridos o parejas.

Esto se puede deber a que sus sueldos son muy bajos, o a que renunciaron al mercado laboral para cuidar de la familia. “En términos de poder están sometidas, y si también falla el apoyo de la pareja, se genera el contexto ideal para la eclosión de síntomas depresivos”, avisa Adrián Montesano, profesor de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC.

El grado de satisfacción respecto a su trabajo es también un variable que incide directamente. En concreto, el riesgo de sufrir una enfermedad mental si tu trabajo no te gusta es de un 34,4%, mientras que el porcentaje baja hasta el 17% en el caso de aquellas que sí aprecian sus responsabilidades profesionales.

Pero sin duda, los aspectos que más peso tienen esta mayor incidencia de trastornos de salud mental son la situación de desigualdad en el mercado laboral, la brecha salarial o la falta políticas de conciliación laboral y familiar.

Gina Aran, profesora del master de Dirección y Gestión de Recursos Humanos de la UOC asegura que las mujeres “tienen dos trabajos, el laboral y el del hogar”, lo que genera una fuerte carga mental que incide, directamente, sobre la salud.

Aplicar políticas de igualdad ayudaría a reducir las afectaciones mentales, según la experta: “Cuanta más conciliación, más productividad, más buen clima, mas reducción del absentismo, mejor imagen de la empresa y más atracción de talento”. En resumen, “un trabajador feliz puede rendir el doble que uno desmotivado”.

En este sentido, Aran añade que incluir mujeres en posiciones de dirección es positivo y aporta a la empresa “mejores resultados y menos riesgos”. Reconoce que el cambio para romper el techo de cristal es demasiado lento y apuesta por instaurar “cuotas” como una solución para lograr la igualdad y acelerar el cambio cultural.

Fuente: La Vanguardia

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