Un estudio internacional denuncia la ineficacia de los tratamientos del dolor de espalda y el derroche de medios de diagnóstico y curación

Un estudio internacional denuncia la ineficacia de los tratamientos del dolor de espalda y el derroche de medios de diagnóstico y curación

Una revisión realizada por un grupo de 30 expertos internacionales subraya las malas prácticas en el abuso de las pruebas radiológicas, cirugía y prescripción de calmantes
13 Mayo 2018

Pocas personas, en torno a un 20%, escapan a lo largo de su vida de sufrir un dolor en la parte baja de la espalda, la conocida lumbalgia, una dolencia que ha aumentado más de un 50% en el mundo desde los años noventa y cuyas causas no están en absoluto determinadas por los médicos, más allá de que existan malformaciones de la columna, hernias o alguna enfermedad con sintomatología bien conocida.

Los tratamientos, bien sea el reposo en cama, que es el mayoritario en los países en desarrollo  o la cirugía, más utilizada en países ricos,  son de alto coste económico por las bajas laborales que generan y sin embargo claramente ineficaces. Un amplio estudio de la revisión de la literatura médica sobre estos dolores, que se pueden extender desde la nuca hasta los pies, en el que han participado 30 expertos internacionales dirigidos por la australiana Rachelle Buchbinder, y que ha sido publicado en tres separados trabajos en The Lancet (ver más abajo enlace a los artículos originales), muestra que son inservibles en muchos casos la profusión de pruebas radiológicas, el paso por el quirófano, las inyecciones y no digamos los medicamentos contra el dolor, cada vez más potentes y que en Estados Unidos han causado millones de muertes, un asunto que está sometido a investigación por el Gobierno y el Legislativo.

Los autores subrayan que hay que reducir drásticamente las pruebas radiológicas, especialmente las resonancias magnéticas ya que no ayudan a encontrar el tratamiento adecuado aumentando así la prescripción de medicamentos, especialmente inyecciones y cirugías, cuando se sabe que en las lumbalgias comunes son  tratamientos ineficaces. Un buen médico, vienen a concluir los autores del estudio, en este caso referido al paper ‘Prevention and treatmen of low back pain: evidence, challenges and promising directions’ se guiará mejor en primer lugar examinando las limitaciones del movimiento de la espalda y sólo si le caben dudas significativas debería recurrir a la radiografía o la resonancia. Hay que entender la presión que ejercen los pacientes para que se les haga la prueba radiológica, pero los médico deberían negarla explicando al enfermo la inutilidad en la mayoría de los casos de ese examen médico.

A la postre, la instrucción de los enfermos para que ellos mismos se gestionen la vuelta a la actividad normal y el ejercicio, y en algunos casos el apoyo sicológico a quienes  tienen una sintomatología muy persistente y duradera, son prácticas mejores y que deben ser prioritarias, aunque los autores subrayan la necesidad de redefinir todos los recorridos clínicos de la enfermedad y que las autoridades sanitarias lleven a cabo políticas de prevención.

Respecto a la cirugía para eliminar la presión sobre los nervios o fijar mejor las vértebras, acciones que también reclaman a menudo los pacientes, pensando que si entran en el quirófano sus males pasan, el informe muestra que pueden resultar positivas en el caso de ciáticas, pero muy pocas veces cuando se trata de lumbalgias. Muchas veces se deriva a los pacientes hacia los cirujanos, que obviamente tienden a operar, cuando deberían ser enviados a rehabilitadores o reumatólogos.

En cuanto a otras acciones curativas que abundan en los últimos tiempos para calmar el dolor como las inyecciones de ozono o los geles de etanol, no hay ninguna evidencia científica de su eficacia y tampoco de los efectos a largo plazo que puedan producir en el organismo. Sí se sabe que las inyecciones de cortisona son eficaces en determinados pacientes.

El estudio reclama más fondos para investigar las causas del dolor de espalda, que apenas se conocen, más allá de que se sepa que el sedentarismo es un factor de alto riesgo e incluso la obesidad. La educación en posturas y movimientos corporales es necesaria.

Adjuntamos enlace a la publicación orignal (varios artículos).

Fuente. La Celosía

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