La Fiscalía de Francia encausa a Epson tras una denuncia por obsolescencia programada y prácticas contra el consumidor en sus impresoras y cartuchos de tinta

La Fiscalía de Francia encausa a Epson tras una denuncia por obsolescencia programada y prácticas contra el consumidor en sus impresoras y cartuchos de tinta

La organización civil HOP también denunció con carácter general a HP, Brother y Cannon, todas ellas fabricantes de impresoras
3 Febrero 2018

El auge de la economía circular y la colaborativa en el mundo coloca en fuera de juego a los procesos de obsolescencia programada y planificada utilizados por un gran número de empresas. En estos modelos de nueva economía, los bienes deben ser duraderos y sostenibles, dejando de lado los perecederos, y se lucha contra la obsolescencia ligada a la psique del consumidor, modulada por la seducción publicitaria.

Francia introdujo en 2015, en la ley de transición energética el castigo penal por la práctica de la obsolescencia programada, con penas de hasta dos años de prisión y multa de hasta un 5% de la facturación; un castigo añadido a la sanciones previstas en la Ley de Consumo. Aprovechando el nuevo marco legal y la creciente concienciación social, la organización cívica ‘Halte à l’obsolescence programmée (HOP)’ se ha mostrado especialmente diligente en las denuncias, y una de ellas acaba de cosechar un gran éxito.

La Fiscalía de la República ha decidido encausar a la multinacional Epson y abrir un proceso de actuaciones judiciales a raíz de la denuncia que HOP presentó contra la citada Epson, HP, Cannon y Brother, todas ellas multinacionales fabricantes de impresoras y tintas y de la cual dimos noticia el pasado 4 de noviembre. De momento, la Fiscalía ha observado suficientes indicios contra Epson para iniciar el procedimiento judicial y las actuaciones, encargadas a la Dirección general de competencia, consumo y represión del fraude, que actúa como una policía al servicio de los consumidores.

La tinta cuesta el doble que el perfume mítico Chanel 5

En la denuncia, HOP acusaba a los fabricantes de diferentes prácticas de obsolescencia, en algunos casos incluso engañosas, como la de bloquear la impresión advirtiendo de que se ha terminado la tinta del cartucho, cuando todavía la tiene, o falsear la vida útil de algunas piezas. Además, la organización denunciante exponía lo que ya cualquier usuario de impresoras conoce: la poca duración de los cartuchos y las dificultades que encuentra para mantener un uso adecuado de la impresora cuando trabaja con tinta genérica.

La asociación denunció el aumento constante del precio de los cartuchos de tinta, con un precio superior a los 2.000 euros por litro, el doble de lo que cuesta el perfume mítico Chanel número 5.

HOP nació en julio de 2015 y se financia con donaciones de particulares y alguna subvención pública. En la denuncia presentada en septiembre de este año, aceptada por la Fiscalía, advierten que debido a la falta de recursos centraban su denuncia contra Epson, de la que tenías más indicios y pruebas de mala práctica. Hace cuatro años, The Guardian reveló que el cartucho de Epson T032 vendido en 2002 tenía el mismo formato que el T089 comercializado seis años después, con la diferencia de que este último contenía la quinta parte de tinta menos que el vendido seis años antes.

Fuente: La Celosía

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