La Agencia Europea alerta del aumento de las enfermedades y las lesiones musculares, que generan un coste anual del 3,3% del PIB de la UE

La Agencia Europea alerta del aumento de las enfermedades y las lesiones musculares, que generan un coste anual del 3,3% del PIB de la UE

En la Unión Europea se registraron 3,2 millones de accidentes de trabajo en 2014, según los últimos datos anuales actualizados de Eurostat, con un total de 3.739 trabajadores fallecidos
18 Enero 2018

La siniestralidad presenta en Europa una tendencia parecida a la de Euskadi y el Estado español en los últimos años: la reactivación económica hace repuntar las cifras de accidentes después del fuerte descenso producido en la crisis.

En general, el cambio de modelo productivo desde la industria pesada tradicional hacia una economía de servicios favorece el descenso de los accidentes de trabajo, sobre todo de los más graves, pero está haciendo aflorar otro tipo de dolencias vinculadas a las actividades terciarias. “Las enfermedades relacionadas con el trabajo van en aumento”, afirma Marta Urrutia, una de las portavoces de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo situada en el barrio bilbaíno de Miribilla.

“Vivimos en un mundo laboral cambiante. Surgen nuevos lugares de trabajo, nuevas formas de trabajar y nuevos riesgos. Los problemas de la salud están quitando protagonismo a los accidentes de trabajo. Por ejemplo, los trastornos músculoesqueléticos de causa multifactorial, que son el número uno de los problemas de salud relacionados con el trabajo, y los riesgos psicosociales, segundos en el ranking”, señala Urrutia, que explica que las enfermedades y las lesiones relacionadas con el trabajo cuestan a la Unión Europea el 3,3% de su PIB, unos 476.000 millones de euros cada año.

En este contexto trabajan en la sede bilbaína 65 técnicos de diversas nacionalidades -un tercio de los expertos son vascos- con el objetivo de ir un paso por delante de los nuevos riesgos y “contribuir a hacer de Europa un lugar de trabajo más seguro, saludable y productivo”. El trabajo diario de la Agencia consiste en investigar y divulgar información sobre seguridad y salud laboral, así como organizar campañas con los agentes implicados para promover la sensibilización en este terreno.

La correa de transmisión son los propios agentes sociales, empresarios y sindicatos, que forman parte del consejo de dirección de la Agencia a partes iguales junto a los representantes de los estados miembro -en el caso del Estado español participan, además del Ejecutivo, la CEOE y CCOO y UGT-.

Además, ejercen como intermediarios de la Agencia otros organismos de seguridad laboral territoriales, como es el caso de Osalan en la CAV y otros expertos y profesionales en el ámbito de la prevención. “El objetivo es que las recomendaciones lleguen a los verdaderos beneficiarios, que son las empresas y los trabajadores europeos”, dice Urrutia.

La Agencia no tiene capacidad legislativa ni punitiva a nivel comunitario, pero sí ejerce de órgano consultivo en el proceso de elaboración de las directivas en la materia que redacta Bruselas. En estos momentos la capacidad de control e inspección del cumplimiento de la regulación laboral corresponde a cada estado miembro, aunque Europa ha anunciado la creación de un nuevo macroorganismo comunitario para luchar contra los abusos laborales y sociales que podría empezar a tejerse a finales de 2018.

“favorece la cohesión”En un momento en el que la precariedad laboral centra los discursos sindicales en casi toda Europa, desde EU-OSHA se resalta la implicación que muestran los estados de reciente incorporación a la UE, como los países del este, con la seguridad laboral. “Este es un tema que favorece la cohesión europea. Nuestros proyectos, como la propia campaña Trabajos Saludables, nos demuestran que todos los países necesitan algún tipo de apoyo y que todos aprenden de todos”, señala la portavoz de la Agencia.

“Diría que hay más diferencias entre empresas que entre países. Hay buenos y no tan buenos ejemplos en toda Europa. Las empresas que lo hacen bien, sea en un país del norte, sur, este u oeste, son empresas que integran la gestión de los riesgos laborales en la gestión general de sus negocios, que involucran a los trabajadores desde la evaluación de riesgos hasta los planes de prevención”, añade.

Cerca de cumplirse 25 años desde que se eligió a Bilbao como sede de la Agencia Europea, parece obligado cuestionarse por qué Bruselas optó por la capital vizcaína. En un primer paso, el 29 de octubre de 1994 los estados miembro eligieron a España como sede de este organismo, mientras que poco después el Gobierno español se decantó por Bilbao. “Está claro que contar con una agencia europea trae beneficios al territorio, no solo de tipo económico, sino también político y de reputación. Las agencias generan negocio, y el interés de tantas ciudades por acoger las dos agencias que abandonarán Londres por el Brexit lo demuestra claramente”, indica Urrutia en relación a la Agencia Europea del Medicamento, por la que peleó Barcelona pero que fue adjudicada finalmente a Amsterdam, y a la Autoridad Bancaria Europea, que se va a París.

“Para cualquier ciudad contar con una agencia europea es un motivo de prestigio que contribuye a potenciar su imagen”, concluye.

Fuente: Noticias de Alava

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