La ampliación en cinco años de la licencia del glifosato no es acorde a lo aprobado por el Parlamento Europeo

La ampliación en cinco años de la licencia del glifosato no es acorde a lo aprobado por el Parlamento Europeo

El Parlamento Europeo votó que en cinco años máximo debería desaparecer este pesticida, no que se ampliara la licencia por ese periodo
3 Enero 2018

El herbicida más utilizado en el mundo, el glifosato que fabricó por primera vez Monsanto, y que todavía lo vende bajo la marca Roundup, consiguió ayer la renovación por cinco años de su licencia de comercialización en los países miembros de la Unión Europea, tras una votación por el comité de especialistas en la materia de los países miembros.

El gobierno alemán de Ángela Merkel aprovechó que ya no negocia con los verdes un futuro gobierno para modificar la postura que había mantenido hasta ahora de bloquear la renovación de licencia, al impedir que los países que se mostraban favorables (que debían ser mayoría) sumaran, como es preceptivo en la regla de la doble mayoría, el 65% de la población total de la UE.

Hubo 18 países a favor de prorrogar la licencia del pesticida de Monsanto, representando el 65,7% de la población, Bulgaria, Dinamarca, Alemania, República Checa,Letonia, Hungría, Polonia, Holanda, Rumania, Reino Unido, Eslovaquia, Eslovenia, Finlandia, Suecia, Lituana, Hungría,Irlanda y España. El gobierno de Rajoy fue el único de los países del Sur de Europa en apoyar la prórroga. Francia encabezaba el grupo de los opuestos al glifosato, junto a Bélgica, Grecia, Italia, Malta, Chipre, Austria, Hungría,  Luxemburgo y Portugal, que se abstuvo (en la anterior votación se abstuvieron tres países más, que ayer siguieron a Alemania). En su conjunto, sumaban el 34,3% de la población europea.

La decisión de los países miembros no respeta sin embargo lo aprobado por el Parlamento Europeo, que había decidido que en cinco años como máximo quedara fuera del mercado el glifosato, declarado no lo olvidemos, sustancia cancerígena por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (integrado en la Organización Mundial de la Salud). En esta falta de respeto a la decisión democrática tomada por el Parlamento Europeo se pueden apoyar los países que votaron ayer en contra, como es el caso de Francia, donde su  presidente, Emmanuel Macron, declaró vía redes sociales que el glifosato no se utilizaría en el campo francés más allá de tres años, tiempo que considera suficiente para encontrar alternativas.

La falta de alternativas de eficacia económica al glifosato es la razón por la que los agricultores a través de sus sindicatos nacionales y el que integra a todos, el Copa-Cogeca, se hayan alineado con el lobby de la industria química y en contra de las ONG ambientalistas.  Los agricultores ni siquiera aceptan los 5 años y reclaman los 15 que en un principio la Comisión Europea estaba dispuesta a conceder a los productores del herbicida.

El secretario general del Copa y la Cogeca Pekka Pesonen ya había subrayado que  “el glifosato ha recibido una evaluación positiva tanto de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (AESA) como de la Agencia Europea de los Productos Químicos (ECHA, por sus siglas en inglés). Nuestros agricultores y cooperativas agrarias no pueden comprender por qué se cuestiona la reautorización de su uso por los 15 años completos.

La no renovación de la licencia por el plazo completo conllevará la pérdida de credibilidad de las instituciones europeas y los responsables de la toma de decisiones.” Los sindicatos agrarios europeos publicaron un vídeo, que muestra la gran importancia que reviste el glifosato para ellos en toda la UE. Presenta imágenes de agricultores polacos, franceses, alemanes, suecos, irlandeses, británicos y españoles, en las que todos destacan los múltiples beneficios del glifosato”.

Toxicidad débil, según los suizos

La Oficina de Salud Alimentaria de Suiza (OSAV) realizó un trabajo sobre la presencia del glifosato en los alimentos cotidianos y de 230 muestras de alimentos repartidos en 19 categorías, como miel, patatas, legumbres, frutas, pan, etc, analizadas, obtuvo como resultado que el 40% tenían restos de glifosato y de su metabolito, el ácido aminometilfosfónico. Sin embargo, la presencia era muy baja en cantidad, tan es así que subrayó que esta debilidad eliminaba el riesgo sanitario. “Una persona adulta debería consumir en una jornada 71 kilos de pasta de la muestra más contaminada para alcanzar la dosis diaria máxima que puede aceptar el cuerpo de una persona adulta sin graves consecuencias para su salud”, subrayó la OSAV.

Sin embargo, diversas ONG, como Amigos de la Tierra, Greenpeace, Foodwatch, etc,  han denunciado los estudios favorables al glifosato de las autoridades sanitarias, por copiar los métodos y argumentos de los realizados por la industria, y reclamaban que la UE rechazase la renovación de la licencia. También la iniciativa ciudadana europea, Stopglyphosate, reunió más de 1,3 millones de firmas, para que la Comisión Europea legislara en contra del herbicida de Monsanto.

Fuente: La Celosía

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