El bienestar del empleado, una asignatura que cada vez más empresas recuperan y que repercute en su productividad

El bienestar del empleado, una asignatura que cada vez más empresas recuperan y que repercute en su productividad

La luz natural y la regulación de la temperatura son algunas de las condiciones elementales de trabajo consideradas por la normativa de prevención de riesgos laborales en España.
8 Diciembre 2017

Pero además de estas normas básicas de higiene, tenidas en cuenta por la ley de 2014, los factores ambientales en el lugar de trabajo pueden afectar, y mucho, al normal desarrollo de las tareas por parte de los empleados de un equipo y a su productividad.

 Estar cerca de la naturaleza, que el centro de trabajo tenga una orientación sur-sureste, que proporcione mejor iluminación, la no intromisión de ruidos molestos y la disposición de espacios comunes diseñados para adaptarse a las necesidades de las labores, son otras de las condiciones que pueden mejorar tanto el bienestar de la plantilla como la productividad final de la compañía y sus ganancias.

   "Hay que buscar lugares en los que pueda compatibilizarse el trabajo con el ocio", apunta el director jurídico y de prevención del Grupo Adecco, Javier Blasco, quien insiste en que un buen centro de trabajo que garantice la mayor productividad debe estar diseñado para encontrar "espacios compartidos que se adapten a las distintas necesidades del día a día de los trabajadores".

 "Está demostrado que se piensa mejor de pie que sentado, y andando que sin andar" explica Blasco, que asegura que hay empresas que durante las horas de trabajo "se llevan a sus empleados a andar".

   En Adecco, según su director jurídico y de prevención, trabajan "en diversas líneas que buscan que la plantilla trabaje más relajada y a cambio, la empresa pueda recibir mayor productividad"; pero no en todas las compañías españolas la situación es la misma.

   "Uno de los principales problemas que nos encontramos en las empresas es que los empleados no tienen los suficientes recursos para llevar a cabo sus tareas, y esto produce un estrés que acaba afectando a su productividad", apunta el profesor de ergonomía y sociología del trabajo de la Universidad Complutense de Madrid, Arturo Lahera.

El experto recalca que, en cuestiones de bienestar de los empleados, España ha avanzado mucho en los últimos años, aunque todavía queda mucho recorrido por delante. "Las compañías más grandes tienen una mayor tradición para considerar la importancia de los factores ambientales", señala Lahera, y la diferencia de las pequeñas y medianas empresas, donde en muchos casos "no tienen recursos ni conocimientos para hacerlo".

  "Hay que tener en cuenta que somos una economía de pequeña y mediana empresa", recalca Laheras para explicar que este tipo de inversión queda todavía muy lejana para muchos empresarios españoles.

   El sector de la compañía también puede influir en su inversión en bienestar y 'confort'. "Los más innovadores, como la aeronáutica o el financiero, suelen tener más recursos para mejorar este tipo de cuestiones", indica Lahera, que añade que en campos como estos, los empleados, generalmente altamente cualificados, exigen a las organizaciones bienestar y diseño funcional en los puestos de trabajo además de la competitividad de salarios.

   INVERTIR EN DISEÑO FUNCIONAL, ¿CUESTIÓN DE FORMACIÓN?

   No todos los departamentos de recursos humanos se aplican en la búsqueda del bienestar de su equipo o tienen recursos para hacerlo. "Hay mucho que hacer en la formación del personal", indica Arturo Lahera, que explica que los estudiantes universitarios que acabarán trabajando en estos departamentos se forman más o menos en este ámbito dependiendo del título universitario que estudien.

   "En los títulos de recursos humanos trabajamos en este tipo de propuestas, pero no de manera central", explica el profesor, que añade que sobre el diseño de los espacios se hace más hincapié en las titulaciones específicas de prevención de riesgos laborales y calidad en el trabajo.

   Por su parte, Javier Blasco, del Grupo Adecco, cree que la inversión en los espacios "ya es una demanda social", y que "el que puede ya está en ello". "Invito a todos los departamentos de recursos humanos a ser rupturistas en cuanto a los métodos de trabajo y a los espacios. La clave está en poner el foco en las distintas dimensiones del entorno de trabajo y cambiar el enfoque para encontrar un lugar más agradable para los trabajadores y las trabajadoras", insiste Blasco.

   YA HAY EMPRESAS QUE LO HACEN Y EMPRENDEDORAS QUE LO PROMUEVEN

   En el camino que señala el experto de Adecco se encuentran continuamente inmersas las dos fundadoras de la 'startup' Do-We, Sandra Brendes y Silvia Rivela, una diseñadora y una arquitecta que trabajan en el desarrollo de espacios de trabajo basándose en la filosofía 'Transformative Design'.

   "Lo que hacemos es conocer cuáles son las necesidades reales de nuestros clientes", explica Rivela, que indica que su trabajo se desarrolla en tres fases: la primera de descubrimiento de las necesidades reales de los empleados y la compañía que les contrata para diseñar un espacio adaptado; la segunda de co-creación con el cliente; y la tercera de supervisión, para comprobar que el diseño funciona.

   A través de su compañía, Rivela y su socia apuestan por el diseño que pone el foco en las personas. "Si en una empresa se ha apostado por qué estés bien, ¿cómo no se lo vas a agradecer?", apela la arquitecta, que asegura que la productividad puede llegar a incrementarse en un 32% en los casos en los que los empleados se sienten comprometidos con la compañía.

   Hasta el momento, Do-We ha trabajado para empresas como las 'starups' Deliveroo, Spot a Home o la compañía de automoción Seat. Su fundadora diferencia entre dos principales perfiles de sus clientes: las 'startups', en las que, según defiende, "los trabajadores se sienten parte de una familia", y las grandes empresas que también están apostando por llevar a cabo un cambio cultural "para volver a conectar con su esencia", un giro que ellas intentan trasladar al espacio físico.

   "En España la inversión en espacios adecuados para los trabajadores es una asignatura pendiente", sostiene Rivela. Según la experiencia de la arquitecta, hay muchas empresas que están realizando cambios pero "son puramente estéticos". "De poco vale que la mona se vista de seda si mona se queda", apunta la co-fundadora de Do-We. Para ella, la inversión en el bienestar de los empleados debe venir dada por "un cambio de cultura, de concepto y de dirección" que debe ir más allá de la instalación de futbolines en algunas oficinas, "debe ser un cambio real".

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