Primera sentencia en Europa sobre exposición a nanopartículas

Primera sentencia en Europa sobre exposición a nanopartículas

Una juez de Pamplona decide, en una sentencia admirable, que un trasplantado de riñón es especialmente sensible a las nanopartículas
15 Diciembre 2017

El señor E.A.C., doctor en Ciencias Químicas con amplia experiencia en tareas de investigación, participó en el proceso de selección organizado por la empresa Fundación C. para la contratación de un trabajador para determinado puesto de trabajo. El señor E.A.C. es un trasplantado renal y tiene reconocido un grado de discapacidad del 33%.

En el reconocimiento médico previo, el médico del servicio de prevención ajeno contratado por la Fundación C emitió un informe del examen de salud practicado, con las conclusiones de “reconocimiento sin alteraciones significativas; apto con limitaciones laborales por trasplante renal” para el puesto “deposición de materiales -impresión funcional”.

En el mismo se hacían constar como recomendaciones preventivas para su puesto de trabajo:

Se considera al trabajador como trabajador especialmente sensible por su estado de salud y se emiten las siguientes medidas preventivas:

No debe realizar tareas con riesgo de exposición a:

  • nanomateriales
  • productos considerados nefrotóxicos o mutagénicos,
  • radiaciones ionizantes,

No debe trabajar con exposición a riesgo biológico."

La Fundación C. comunicó al señor E.A.C. que, conforme al informe del servicio de prevención, no sería contratado como estaba previsto dado que a la empresa no le era posible adaptar el puesto de trabajo a las recomendaciones médicas, pues el puesto implicaba el trabajo con nanomateriales.

A consecuencia de lo anterior, el señor E:A.C., planteó ante el Juzgado de lo Social demanda en reclamación de daños y perjuicios contra el servicio de prevención ajeno, el médico del mismo que emitió el informe citado y la compañía aseguradora, al entender que el informe del Servicio de prevención era "inaceptable, incorrecto y contrario a la evidencia científica actual calificar al actor de no apto para trabajar con nanopartículas/nanomateriales por la circunstancia de ser un trasplantado renal desde 26/10/2011, alegando que esa actuación le ha ocasionado el perjuicio de no ser contratado y que por tanto la empresa FUNDACIÓN C. ha descartado su contratación sin justificación alguna".

En apoyo de su demanda el señor E.A.C. aportó informes del Departamento de Nefrología de la Clínica Universitaria de Navarra, del Servicio Navarro de Salud Laboral, del doctor Campistol del Servicio de Nefrología y Transplantes Renales del Hospital Clínic de Barcelona, del doctor Manrique, facultativo especialista del Área de Nefrología del Complejo Hospitalario de Navarra del SNS-O. Todos ellos consideraban que no había motivos para considerar que, por el hecho de ser transplantado renal, el señor E.A.C. pudiera ser considerado especialmente sensible a la exposición a nanomateriales. El médico forense emitió un informe en el mismo sentido.

En cambio, la doctora Asun Galera, bióloga y experta en Seguridad y salud en el trabajo en relación a los nanomateriales de la Universidad Politécnica de Catalunya y la doctora Monserrat Puiggené Vallverdu, médico especialista en Medicina del Trabajo y responsable de la Unidad de salud laboral en la región sanitaria de Lleida, Alto Pirineo y Arán del Departamento de salud de la Generalitat de Cataluña así como profesora del Curso Nanotecnología y prevención de riesgos laborales impartido por la citada universidad, emitieron sendos informes en los que consideraban justificada la calificación emitida por el servicio de prevención, es decir, que el señor E.A.C debía ser considerado especialmente sensible a la exposición a nanomateriales.

En su sentencia la juez considera que "se han declarado acreditados los aspectos técnicos científicos más relevantes de la cuestión controvertida, valorando la totalidad de los informes y dictámenes periciales obrantes en autos, siendo el parecer de esta juzgadora que desde el punto de vista científico no es tanto que sean contradictorios entre sí sino que abordan la cuestión de los riesgos de las nanopartículas desde distintos puntos de vista, aportando distinta información y estando los informes periciales de las doctoras Galera y Puiggene más actualizados desde el punto de vista científico por cuanto que están basados en estudios más recientes, y por ello se les da mayor probatorio en cuanto contradigan afirmaciones de otros informes, como el del médico forense, que además de no ser un especialista en esta materia emitió el suyo sin tener en cuenta los informes de estas dos peritos pues lo hizo con anterioridad al acto de la vista".

Por todo ello la juez concluye que "el informe médico en ningún caso puede calificarse de equivocado o erróneo, [para lo cual] debería haber quedar acreditado que la exposición a las nanopartículas no supone ni entraña un especial riesgo para el actor por su condición de transplantado renal y esa ley de ningún modo ha quedado acreditada. Se trata de una cuestión técnica y, al respecto, en lo que todos los informes médicos-biólogos-forense-salud pública, etc obrantes en autos han coincidido es en que en la actualidad no existen datos suficientes sobre los efectos de las nanopartículas sobre la función renal por cuanto que su potencial toxicidad –que no se discute- no puede medirse científicamente aún a día de hoy, tratándose de una materia novedosa respecto de la que no existen todavía suficientes estudios. A partir de ahí surge la discrepancia y algunos informes concluyen que, no estando científicamente comprobado ese riesgo, el actor puede trabajar con nanoparticulas igual que cualquier ciudadano, mientras que otros informes entienden que no debe hacerlo, si la finalidad es la protección de su salud, debido a que por su condición de trasplantado renal su inmunidad está especialmente afectada debido a los inmunodepresores que debe tomar para evitar el rechazo del riñón donado, con una especial predisposición a sufrir infecciones, etcétera, a pesar de que la función renal sea correcta.

En definitiva, cuando la ciencia no puede probar algo, ello no significa necesariamente que eso no es verdad, y ese axioma filosófico sirve para descartar que el informe médico al que se imputa el daño sea erróneo".

Desde nuestro punto de vista resulta absolutamente admirable la capacidad de la juez para entender un problema de una complejidad notable, dando más peso a los informes periciales más actualizados y desestimando finalmente la demanda.

No menos admirable es la sensibilidad humana de la juez, que escribe en la sentencia: " Esta juzgadora se hace cargo de la frustración del demandante, que se ha visto privado de un puesto de trabajo deseado en su país después de haber superado con seguridad numerosas dificultades debido a su dolencia renal que ha requerido incluso un trasplante. Sin embargo, el que haya sufrido un daño no implica que deba ser reparado a través de la responsabilidad extracontractual reclamada en su demanda y menos que deba declararse que el responsable de ese daño es un servicio y un facultativo médico que no han cometido ninguna conducta antijurídica reprochable, por lo que no merecen ser condenados a la indemnización reclamada. No está previsto legalmente que en casos como el presente, por ejemplo, la persona afectada por una discapacidad como el demandante pueda asumir libre y voluntariamente el riesgo, lo que exigiría un debate social y normativo sobre el conflicto que en estos casos se plantea entre dos valores muy importantes como son la salud y el trabajo, debate que a día de hoy no está plasmado en nuestro ordenamiento jurídico".

Ojalá todos sus colegas compartieran esa misma sensibilidad.

Adjuntamos el texto completo de la sentencia. Vale la pena leerla entera.

Fuente propia: Prevención Integral & ORP Conference

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Comentarios

Imagen de Jordi x

Por lo que entiendo en el artículo, la juez ante la duda prefiere no opinar pero en ningún momento podemos extrapolar que las nanopartículas son malas para el riñón, no existen evidencias científicas. Podría dudar en el caso de pulmón, u otras vias de entrada tipo piel o ingestión, pero riñón?. Y de todos modos, con las otras vías de entrada tampoco hay evidencias. Por último, hemos de tener en cuenta que vivimos rodeados de nanopartículas por los siglos de los siglos y que quizás, el foco lo tenmos que poner en la contaminación (ej.diesel) o alimentación, antes que en una mínima exposición en un ambiente de trabajo controlado como la del Dr. que si trabja con las medidas adecuadas y que incluso, a lo mejor trabaja en sala blanca, la exposoción que tenga sea negligible

Imagen de Asun Galera

Estimado Jordi,

Gracias por su aportación, es muy oportuna porque me brinda la oportunidad de difundir algunas informaciones científicas y contrastadas que creo deben ponerse en circulación en la comunidad profesional de la PRL.

Sobre la evidencia científica de si las nanopartículas son malas para el riñón.

La evidencia científica lo que dice es cómo las nanopartículas interactúan a nivel celular. A este respecto sabemos que se produce estrés oxidativo, daño genético y epigenético, entre otros, y que estas alteraciones pueden conducir a enfermedades conocidas.

¿Quien determina si son malas o buenas estas alteraciones? Pues los que saben de enfermedades. Y si estas alteraciones tienen origen laboral, entonces estamos hablando de la Medicina del Trabajo. Por tanto, sobre el conocimiento disponible, a día de hoy, son los profesionales de la medicina del trabajo los que están facultados para valorar lo buenas o malas que puedan ser determinadas nanopartículas.

Así pues los médicos del trabajo tienen una gran responsabilidad en tanto no se disponga de otros criterios oficiales -de la EU-OSHA, de NIOSH, o de cualquier otro organismo reputado y reconocido- para determinar el nivel de peligro de los nanomateriales artificiales.

Es muy poco probable que se determinen valores límite para cada nanomaterial dada la inmensidad de nanomateriales artificiales que se van a poner en el mercado en los próximos años, amén de los existentes. Basta echar una mirada a las ofertas de nanomateriales a la carta disponibles en el mercado. https://nanomaterials.iolitec.de/en/products/cnts

Sobre los estudios específicos de nanomateriales y su impacto en el riñón, hay varios disponibles. Para no aburrir, les refiero solo algunos:
1. El estudio de 2015 de la Dra. Béatrice L'Azou, titulado Nanopartículas y células renales. Estudio dela respuesta adaptativa de las células renales a las nanopartículas inorgánicas. Se puede descargar aquí. https://www.anses.fr/fr/system/files/CDLR-mg-Nanomateriaux6.pdf página 41.

2. El estudio de Shami (2017) llevado a cabo en células animales de riñón demuestra que determinados nanomateriales, concretamente SiO2 (dióxido de silicio,) alteran la función y la estructura de una proteína (la cistatina) en el riñón convirtiéndola en tóxica. El estudio lleva por título Transición estructural de la cistatina renal: implicación para las enfermedades renales y se puede encontrar en https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27771415

Finalmente la cuestión de por qué poner el foco en la exposición laboral, y no en la alimentaria o en la medioambiental, es una simple cuestión de dar cumplimiento a nuestra obligación de garantizar a las personas la seguridad y salud en el trabajo, obligación que además está regulada por la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

Para cerrar, sobre la cuestión de la exposición negligible, decir que ello implica medición, comparación contra una referencia que nos informe de lo que es negligible y lo que no lo es. A día de hoy eso no està a disposición para el caso de los nanomateriales. Tan solo disponemos de herramientas cualitativas para la evaluación de riesgos.

La cuestión del tipo des mediciones que se tienen que llevar a cabo, para asegurar los niveles de protección de las medidas de control introducidas, todavía está en fase de investigación. Hasta 2020 no dispondremos de las herramientas y métodos necesarios para llevar a cabo estas mediciones higiénicas , según el NanoSafety Cluster, que es el consorcio que aglutina toda la investigación científica europea en materia de seguridad humana y ambiental relacionada con la nanotecnología y los nanomateriales. Ya queda menos.

Entre tanto disponemos de herramientas y métodos adecuados. Pero cuando surge la duda, impera el principio de precaución, sobre todo cuando estamos ante casos de especial sensibilidad, como es el de esta sentencia.

Espero que estos comentarios hayan contribuido a informar y a aclarar alguna cuestión si estaba difusa.

Salud!

Asun Galera

Imagen de Valentín

Los médicos del trabajo debemos trabajar para adaptar las condiciones de trabajo al estado de salud del trabajador, con medidas adaptativas, restrictivas, posibles reubicaciones...., no actuamos en la exposición no laboral que pueda tener en el dia a dia un trabajador, de la misma forma que en una trabajadora embarazada actuaremos preventivamente en la exposición laboral a nanomateriales, pero no en el uso de productos o materiales u otro tipo de exposiciones a nanomateriales que pueda tener fuera del trabajo. Nuestra tarea es buscar condiciones de trabajo seguras para la salud del trabajador. Se realiza una evaluación de riesgos del puesto de trabajo y se actua preventivamente en cada caso según los riesgos existentes y el estado de salud de cada trabajador, para buscar que trabaje en unas condiciones adecuadas a su estado de salud. En este punto de la valoración del riesgo de exposición a nanomateriales, hay que tener en cuenta la dificultad para la valoración del nivel de riesgo y de protección real y sobre la cual se está trabajando y avanzando desde un punto de vista técnico preventivo. Estos aspectos son importantes en casos de trabajadores considerados “especialmente sensibles” por su estado de salud, pues en ellos, los valores de referencia, valores límites, niveles de protección…, deben tener una consideración individualizada, que en el caso del riesgo y protección en trabajos con exposición a nanomateriales, como decía, está limitado su determinación exacta en el momento actual.
Los efectos sobre la salud de los nanomateriales no solo aparecen en la via de entrada en el organismo, también pasan al torrente sanguíneo y se distribuyen por diferentes órganos donde pueden actuar a distintos niveles y generar efectos para la salud del individuo.
En este caso, no solo hay que tener en cuenta el efecto nefrotóxico, que también, también hay que considerar otros aspectos:
•lo que conlleva la patologia de base que presenta, una poliquistosis hepatorrenal,
•el hecho de convertir el riñón trasplantado en un órgano valioso para el trabajador al que por ello hay proteger en grado máximo desde un punto de vista preventivo en el trabajo,
•los tratamientos con inmunopresores que pueden favorecer los efectos mutagénicos de algunos nanomateriales,
•el aumento de incidencia de tumores en trasplantados y la consideración como carcinógenos de los nanomateriales en algunos casos,
•la nefrotoxicidad con efectos a nivel celular como comenta la Dra. Asun Galera,
y otros potenciales efectos de los nanomateriales que pueden influir en la salud de este trabajador, que debe considerarse como "trabajador especialmente sensible" por su estado de salud.
Todo ello con mayor o menor nivel de evidencia científica, pero desde luego suficiente, y con datos e información científica que la van confirmando, como para, teniendo en cuenta el principio de precaución, la falta de “certidumbre” en la prevención, la seguridad y la protección de la salud en el ámbito del trabajo con nanomateriales que va a desarrollar, en este caso de un trabajador considerado especialmente sensible como refería anteriormente , que se deba actuar preventivamente de una forma específica considerándose que no debe trabajar con exposición a nanomateriales en las tareas que realiza en su trabajo, no solo para proteger su favorable estado de salud actual, su función renal y demás aspectos cínicos en el momento actual, sino para que no influya potencialmente en la evolución futura.

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