El coste de la energía eólica marina se hunde en UK y bate por primera vez a la nuclear

El coste de la energía eólica marina se hunde en UK y bate por primera vez a la nuclear

La disyuntiva de energía barata pero contaminante o energía limpia pero cara empieza a quedarse obsoleta
15 Septiembre 2017

Los datos oficiales publicados por el Gobierno británico revelan que la energía procedente de los molinos que se construirá en el mar será casi un 40% más barata que la de su nueva planta nuclear, que se desarrollará en el suroeste de Inglaterra

La danesa Dong energy se ha adjudicado 1.386 MW de capacidad, mientras EDP y Engie han obtenido casi 1.000 MW para desarrollar parques eólicos marinos en Inglaterra y Escocia que abastecerán casi a dos millones y medio de hogares. Los proyectos lograron imponerse en la subasta con una oferta de 57,5 libras por cada MWh generado. Este precio es casi un 40% menor a las 92,5 libras por MWh que el propio Gobierno de Theresa May firmaba justo antes del verano al consorcio de la francesa EDF y la compañía china CGN para el desarrollo de la central nuclear Hinkley Point C, la primera instalación nuclear a dos décadas.

El Gobierno del Reino Unido subraya que la adjudicación de eólica marina 'offshore' de este 2017, que empezará a generar energía a partir de 2022, será un 50% más barata que la última adjudicación en subasta de proyectos con esta tecnología desarrollados en 2015, lo que demuestra la fuerte evolución de esta tecnología y el abaratamiento de costes conseguido.

El sorpaso de costes que pone de relieve esta situación ha provocado que distintos responsables del sector nuclear hayan esgrimido la capacidad de producir energía de manera constante y de gestionarse frente a la intermitencia de la eólica, que solo produce cuando hay viento. "No importa cuán bajo sea el precio del viento en el mar, en las cifras del año pasado solo produjo electricidad durante un 36% del tiempo", señaló a la BBC el director de la asociación de la Industria Nuclear en las Islas, Tom Greatrex.

Otro mantra que empieza a difuminarse es el de la capacidad competitiva de las renovables frente al resto de tecnologías tradicionales. La reducción de costes de las renovables está desterrando las críticas por las ayudas públicas de las que han gozado en el pasado. En varios países, los precios ofertados en subasta son incluso más bajos que los fijados por el mercado.

Las adjudicaciones de fotovoltaica y eólica terrestre en España este año solo cuentan con una garantía de algo más de 30 euros por MWh, lo que en la práctica significa que cobrarán a precio de mercado. Y la cosa no queda ahí. Hay países como México que han adjudicado energía fotovoltaica a cerca de 25 euros el MWh. Este entorno de precios en España o México es más del doble de barato que la adjudicación de parques 'offshore' en Reino Unido, ya que el desarrollo de eólica marina aún es más caro que el de la eólica terrestre o la fotovoltaica.

La nuclear, cada vez más cuestionada

El auge de las renovables se desarrolla en un entorno en el que cada vez hay más dudas para la tecnología nuclear y el resto de generadoras tradicionales. Este mismo año, el mayor constructor de reactores nucleares del mundo, Westinghouse Electric, se declaró en quiebra. Países como Alemania apostaron por su retirada después de los incidentes de Fukushima (Japón). Pero es que Francia, país con altísima presencia de centrales nucleares, anunció en julio que pretende cerrar 17 reactores antes de 2025 y bajar el peso de esta tecnología en su 'mix' energético del 75% al 50%.

En España, el Gobierno de Rajoy declaró a inicios de agosto el cierre definitivo de Garoña. El Ejecutivo, defensor en el pasado de esta tecnología, señaló que se trata de un caso puntual y que no sienta precedentes. El Ministerio de Energía apuesta ahora por ampliar otros 10 años la vida de las nucleares. Según ha reiterado en varias ocasiones el titular del ramo, Álvaro Nadal, la nuclear es capaz de producir en cualquier momento sin emisiones de CO2, algo que no consigue ninguna otra tecnología. La situación de las instalaciones en España nada tiene que ver con el nuevo reactor que quiere desarrollar el Reino Unido. Las siete centrales nucleares que funcionan en la Península están amortizadas en un alto grado, por lo que su coste de producción actual para el sistema dista del que se aplica a una central de nueva construcción.

Sin embargo, la clausura de Garoña ha abierto el debate sobre los costes de desmantelamiento de estas plantas, generadoras de residuos radiactivos a tratar. Enresa, la empresa encargada de finiquitar Garoña en los próximos años, calcula que la desaparición total de las centrales nucleares españolas, que se acercan al fin de su vida útil, costará más de 13.000 millones. Solo para Garoña habrá que emplear más de 300 millones y los trabajos se alargarán entre 13 y 16 años. Un coste que empieza a plantearse ahora y arroja más dudas sobre la competitividad de esta tecnología.

Fuente: El Confidencial

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