César Hidalgo: "La prosperidad depende de nuestra capacidad de generar información"

César Hidalgo: "La prosperidad depende de nuestra capacidad de generar información"

"Más valioso que "algo" es lo que te permite hacer ese algo" recuerda César Hidalgo en el MediaLab del MIT, donde este Profesor chileno de nacimiento dirige un equipo enfocado en entender como los equipos, las organizaciones, y los países, aprenden.
12 Septiembre 2017

Desde los tiempos de Lao-Tsé sabemos que es más importante enseñar a pescar que el pescado. Hidalgo y su equipo investigan (entre otras cuestiones) dónde y cómo se genera esta capacidad de aprender, -de generar conocimiento nuevo-, elemento que, a la postre, determina la prosperidad de una sociedad. Hidalgo recientemente ha publicado el libro 'El triunfo de la información. La evolución del orden: de los átomos a las economías' (Debate, 2017), traducido ya a más de 10 idiomas, donde reflexiona sobre la importancia de la información y el 'know how' (conocimiento tácito) en la prosperidad de las naciones.

¿De dónde surge tu interés por la Información?

Desde pequeño siempre estuve interesado en entender los aspectos más sorprendentes de la naturaleza. Éstos no son la trayectoria de los planetas, sino el orden que observamos en la vida, la sociedad, y las economías.

Y decidiste estudiar física. Una ciencia dura.

Me incline por la física, antes que sociología o economía por ejemplo, porque pensé que si no lo hacía entonces, era una materia que no estudiaría más adelante. Esto me permitió estudiar la mecánica clásica y cuántica, la relatividad, y eventualmente llegar a la termodinámica, quizás la rama menos popular, pero que es donde yo empecé a encontrar respuestas a las normas que rigen el orden complejo que caracteriza, por ejemplo, una sociedad. Es ahí donde empiezo a tratar de unir el mundo de los átomos con el mundo de las personas.

En tu libro hablas de tres elementos principales que componen el planeta: átomos (materia), energía e información, siendo esta última la más importante.

Eventualmente para que el universo sea diverso necesitamos información. Imaginemos una baraja de cartas. Ese mazo tiene una masa, y también, una energía potencial asociada a esta masa y su posición. Pero lo que me ofrece variedad es el orden en el que pongamos los naipes. Cuando ordenamos los naipes, cuando barajamos, lo que estamos alterando es la información que contiene la baraja, no su masa o energía, que sigue siendo la misma. La complejidad que caracteriza el universo nace de la habilidad de combinar cosas de manera distinta, que es la esencia de la información cuando la analizamos desde un punto de vista físico.

Gran parte de nuestra prosperidad depende de un segundo canal de comunicación, el de los objetos

¿Qué es un "cristal de imaginación"?

Todo el mundo está acostumbrado a comunicarse. Hablar es lo primero que aprendemos, y escribir ocurre unos años más tarde. Cuando pensamos en comunicación, nos fijamos mucho en las palabras y las narrativas, pero esa no es la única manera de comunicarse. Los humanos también nos comunicamos a través de los objetos que creamos y comerciamos. Cuando yo compro una guitarra, un "cristal de imaginación" como tantos otros, yo estoy teniendo acceso a las aplicaciones del conocimiento de cómo trabajar la madera, y como diseñar y construir un instrumento. Esa guitarra es un acto de comunicación entre el equipo que la creó, y yo. Cuando hablo de "cristal de imaginación" me refiero a los objetos físicos que acumulan un proceso creativo y una gran cantidad de comunicación e información de la que no siempre somos conscientes. Gran parte de nuestra prosperidad depende de este segundo canal de comunicación, el de los objetos, no el de las palabras. Es un canal más silencioso, pero también muy poderoso, porque nos permite transmitir los usos prácticos de nuestro conocimiento, que es algo que las palabras no saben hacer.

¿Podemos incluir las instituciones en la categoría de "cristales de la imaginación"?

Hasta cierto punto. Las instituciones humanas también tienen un origen imaginario. Lo explica bien Harari en Sapiens. Cuando hablamos de España hacemos referencia a un territorio y a un grupo de personas que se asocian a una serie de ideas, costumbres, lenguaje, y una identidad común. Es una imaginación compartida, creada a través de largos periodos de tiempo, que nos ayuda a cooperar entre nosotros a un menor coste. Si yo sé que tú eres cristiano, voy a saber mucho sobre tu código moral, cómo organizas el día a día o cómo te relacionas con otras personas. La imaginación compartida de las instituciones es útil.

La prosperidad depende al final de nuestra capacidad de acumular información en objetos cada vez más sofisticados

¿Qué importancia tiene la información a la hora de explicar la desigualdad o la pobreza?

La prosperidad depende al final de nuestra capacidad de acumular información en objetos cada vez más sofisticados, que nos hacen la vida más cómoda y segura. Para ello necesitamos conocimiento: saber cómo crear, mejorar y manipular estos objetos. Si uno observa el mundo en su conjunto ve cómo la prosperidad está distribuida de forma muy heterogénea, entonces cabe preguntarse también por qué el conocimiento se distribuye de esta manera tan heterogénea.

Donde estamos ahora, en Cambridge, con MIT y Harvard a pocos metros, sería un buen ejemplo.

El conocimiento está concentrado en ciertas áreas principalmente porque el aprendizaje es algo muy complejo y muy difícil de exportar. Existen diversos motivos para esto. En un primer nivel, existen barreras geográficas e idiomáticas, que afectan la difusión del conocimiento explícito. Uno podría pensar que con Internet, el abaratamiento del transporte o la existencia de idiomas globales se han ido destruyendo estas barreras. Sin embargo, las diferencias persisten, e incluso algunas se han agudizado. El precio de las casas en Silicon Valley, New York, o Boston—que es de varios millones de dólares por una casa modesta—es un síntoma que refleja esta circunstancia y el valor que tiene estar "cerca" de los focos de creación de conocimiento.

Es aquí donde entra en juego la importancia del 'know how'.

En efecto. Una parte muy importante del conocimiento no se puede transmitir a través de un libro o una página web, sino que únicamente puede adquirirse desde la práctica y la experiencia. Necesitamos básicamente estar cerca de las personas que tienen este conocimiento. Si quieres jugar bien al fútbol tienes que jugar con personas que sean mejores que tu. Esto hace que la difusión del conocimiento sea muy limitada.

¿Se puede desde los poderes públicos impulsar la creación de "centros de conocimiento"?

Siempre se pueden hacer cosas pero toda acción pública tiene sus límites. Tendemos a sobrevalorar la importancia que puede tener una idea. Una idea es una semilla, no es un árbol. Para que el árbol crezca fuerte necesitas agua, tierra fértil y un determinado clima, aspectos que muchas veces quedan fuera a la hora de elaborar planes o políticas públicas y hacen que su alcance sea menor. Mi desarrollo profesional y vital en el MIT en los últimos años ha venido marcado, sobre todo, por la oportunidad de compartir experiencias e ideas con otros colegas. Esta concentración de talento y complejidad es lo que es verdaderamente difícil de generar.

La concentración de talento y complejidad es lo que es verdaderamente difícil de generar

¿Qué es un "personbyte"?

Cualquier persona que se haya liderado un equipo sabe que las personas tienen una capacidad limitada de acumular conocimiento. Por esto, para realizar cualquier tarea mínimamente compleja necesitamos combinar diferentes personas para cubrir todas las tareas que se requieren. La clave es que el equipo resultante sea capaz de distribuir, compartir y crear conocimiento entre ellos. Un personbyte es simplemente la capacidad de una persona de acumular conocimiento, y es una manera simple de recoger esta idea.

Volvemos a la división del trabajo.

La mayoría de las veces, cooperación entre individuos es más importante que la competencia que pueda existir entre ellos. En la actualidad, cualquier tarea requiere una gran cantidad de conocimiento, lo que nos obliga atraer a otras personas que tienen parte del conocimiento que nos falta y ser capaces de cooperar y coordinarnos con ellas para que nuestra empresa tenga éxito. El valor está en saber gestionar la complejidad resultante.

¿Qué implicaciones podemos extraer de tus conclusiones en materia de políticas públicas?

La clave de cualquier política pública es evaluar si ésta facilita o dificulta la capacidad de una sociedad de aprender. Desde esta óptica, la economía tiene que ver mucho más con la cooperación que con la competencia. Cuando tenemos una política de transporte que consiste en unir con AVE Madrid y Barcelona estamos favoreciendo más la cooperación entre ambas ciudades que su rivalidad.

Una de las herramientas que has desarrollado con tu equipo es una plataforma para medir y visualizar la complejidad de una economía. En el caso de España se observa cómo el grado de complejidad de nuestra economía ha bajado ligeramente. ¿Cómo tenemos que interpretar este indicador?

Estos indicadores hay que tomárselos con un poco de sal, porque existen muchas variaciones de ellos que tienen un poder predictivo similar. Por lo que variaciones pequeñas no son informativas. En el caso de España, mucho de la baja se explica porque productos que fueron centrales para el crecimiento de España en las últimas décadas, como los automóviles y sus partes, son productos que hoy en día se hacen en países con ingresos relativamente más bajos. A medida que la industria madura, más economías tienen acceso al conocimiento y éste se hace relativamente menos valioso. En los años 80, cuando la industria automotriz en España maduró, los productores de automóviles incluían Alemania, Estados Unidos, Japón, Francia, y Canadá. En el 2015, los productores de auto compiten con Sudáfrica, Brasil, Eslovaquia, Polonia, y Méjico. Las medidas de complejidad económica son relativas, y España bajo porque el resto del mundo aprendió mucho durante los últimos 30 años. Asia, pero también Latinoamérica y África, no son hoy lo que eran en los 80.

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