Soluciones legales a las peleas entre compañeros de trabajo

Soluciones legales a las peleas entre compañeros de trabajo

Atajar a tiempo las discusiones, las faltas de respeto y hasta los problemas de higiene son clave para terminar con las relaciones laborales conflictivas que perjudican la productividad de una empresa.
23 Junio 2017

Los códigos de conducta internos o las normas de buena educación no siempre llegan a dirimir las, en ocasiones, difíciles relaciones entre los compañeros de trabajo. Los tribunales han tenido que mediar entre diferentes conflictos laborales que una veces provocaban un mal ambiente de trabajo y, otras, llegaban incluso a atentar contra el honor o la intimidad de parte de la plantilla.

Aunque suelen ser más comentadas las relaciones tensas entre jefes y empleados, no es nada raro encontrar tensiones entre trabajadores con la misma categoría profesional, una situación que no siempre está bien detallada y estructurada por los departamentos de recursos humanos. Son los anexos de los contratos de trabajo los que, en algunas ocasiones, dan pistas de cómo deben comportarse unas personas que pasan juntas largas y estresantes jornadas.

La buena fe contractual que exige el propio Estatuto de los Trabajadores en su artículo 5 es la base de estas relaciones laborales. Así, entre los deberes básicos de los empleados, está cumplir con las obligaciones concretas de su puesto de trabajo, de conformidad con las reglas de la buena fe y diligencia.

Sin embargo, este texto no da unas referencias claras de cómo deben ser esas conductas, que tienen que estar basadas en principios éticos sólidos y sin un abuso de la confianza depositada por ambas partes. Y es que, en ocasiones, estas relaciones acaban en despidos para una de las partes cuando la tensión está perjudicando no sólo a los afectados, sino al resto de la plantilla, a la imagen corporativa y a la productividad general de la empresa. Pero no son sólo discusiones lo que tiene que dirimir un juez, ya que los tribunales también se han enfrentado a insultos, faltas de higiene y hasta asesinatos.

Despedido por no ducharse

La falta de aseo personal de un trabajador es una transgresión de la buena fe contractual, una condición que viene reflejada en varios convenios colectivos y que, si existen pruebas pertinentes que lo demuestren, podría acabar en un despido procedente, siempre que exista reincidencia en el empeño por no ducharse. La jurisprudencia también apoya de manera reiterada esta tesis. Así, uno de los fallos más comentados fue el emitido por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid en marzo de 2007, que explicaba que la poca higiene de un trabajador "crea un grave malestar a quienes han de compartir el espacio vital en el puesto de trabajo, perjudicando incluso la integridad física y moral de los trabajadores que han de soportar la falta de higiene de un compañero y que tiene una gran importancia en la convivencia social y en el rendimiento".

Invalidez absoluta por el mal ambiente

El juzgado de lo social número 3 de Vitoria concedió la invalidez absoluta a una enfermera de Osakidetza debido a un conflicto laboral con sus compañeros de trabajo y sus superiores. El mal ambiente le provocó, según el fallo, un trastorno adaptativo reactivo a una situación de estrés y confirma que su origen se asienta en las condiciones laborales, por lo que el juez ha determinado que se trata de un accidente laboral. A pesar de que la sentencia confirma estos hechos, en ningún caso señala como probado que se trate de un caso de acoso u hostigamiento laboral y determina que, para que una enfermedad de este tipo sea considerada accidente laboral, no es obligatorio que se produzca mobbing como tal o que el acoso se realice de un jefe a un subordinado. Así, admite que se puede producir "con ocasión de las relaciones entre compañeros".

A la calle por llamar 'huevón' a toda la oficina

Huevón, horseface, patito feo o la novia de Shrek son algunos de los adjetivos que usaba una empleada para referirse, por e-mail, a buena parte de la plantilla y que le valieron para ser despedida cuando se enteraron los jefes de tal arsenal de correos descalificativos. Este asunto llegó al Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Catalunya, ya que, en primera instancia, no se consideró que este lenguaje soez podía considerarse falta de respeto grave porque habían sido enviados de forma privada. El TSJ sí que apreció graves ofensas contra el honor y la dignidad de sus superiores y compañeros. Además, recuerda que el contrato de trabajo que firmó la trabajadora despedida contenía un anexo que especificaba que el uso del correo electrónico constituye una herramienta puesta a disposición sólo para el desempeño de la actividad profesional y podría ser revisado.

Matar a un superior es accidente laboral

El Tribunal Superior de Justicia de País Vasco ha considerado accidente de trabajo el asesinato de un empleado a manos de su aprendiz, un menor de edad que le atracó para robarle una cadena de oro que posteriormente vendió por 270 euros. Los dos trabajadores acudían siempre juntos al centro de trabajo en el coche del tutor, ya que vivían cerca el uno del otro. La sentencia estima que se produjeron todos los requisitos para entender que se trataba de un accidente in itinere a pesar de que aún no se habían montado en el coche cuando se produjo el estrangulamiento. El hecho de estar dentro del garaje para efectuar el recorrido habitual al trabajo se suma al vínculo laboral que existía entre ambos, lo que facilitó el acceso del agresor a su víctima.

Fuente: Expansion

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