La sociedad telepática e inmortal

La sociedad telepática e inmortal

El profesor de la Singularity University, José Luis Cordeiro impartió recientemente una conferencia en Barcelona.
23 Julio 2017

Seguro que, precisamente por ser profesor de la Singularity University, eso de hacer predicciones le viene como anillo al dedo. José Luis Cordeiro no sólo cree que la humanidad se volverá mucho más longeva, sino que, además, se arriesga a aventurar que, entre 2029 y 2045, los humanos serán superlongevos y superinteligentes. Todo ello «vendrá propiciado por la singularidad tecnológica», cuyo fundamento se encuentra en la inteligencia artificial, aseguró el experto en el ciclo de conferencias El mundo que viene, que la pasada semana organizaba Eurecat y la Singularity University en Barcelona.

El cerebro humano continúa siendo para los científicos la estructura más compleja del universo conocido. Sin embargo, el experto señala que el cerebro es muy lento. «Mi teléfono es mil veces más rápido que mi cerebro». Desde su institución ya se está intentando conectar los cerebros de animales pero, más allá de eso, constata la existencia de un Mindware, una suerte de dispositivo que transmite información de cerebro a cerebro por bluetooth. «Nos comunicaremos por telepatía. Hablar es ineficiente y más lento aún es escribir. Esta herramienta es capaz de establecer una comunicación de 6 Gbytes por segundo».

«Vamos a controlar el envejecimiento. Es una enfermedad pero curable», introducía el experto. Se remite a los estudios de la Methuselah Foundation, que han logrado alargar hasta tres veces la vida en ratones, cuadriplicarla en mosquitos y multiplicarla por seis en gusanos. Otro ejemplo, un equipo dirigido por Juan Carlos Izpisúa ha logrado rejuvenecer ratones a través de reprogramación celular. «Incluso ya se están haciendo ensayos con Liz Parrish, la primer mujer voluntaria que está siendo rejuvenecida. Es solo el principio de las cosas que veremos», alienta el profesor de la Singularity University.

En un paso más allá en sus argumentos, Cordeiro dice que en 2045 podría llegarse a la situación en que la muerte sea una elección, algo opcional. Un hecho propiciado por un desarrollo científico que es y continuará siendo exponencial, no lineal. De hecho, afirma «en 30 años seré más joven que hoy. Calico, una compañía de Google, resolverá la muerte en 20 o 30 años», señala y añade: «En pocas décadas, los ciudadanos podrían llegar a asistir a la muerte de la muerte».

«Desde Microsoft dicen que curarán el cáncer en una década gracias a la secuenciación genómica», apunta Cordeiro. Por seguir, se remite también a las técnicas de edición genómica CRISPR, que permitirá realizar cambios genéticos y matar el cáncer. La tecnología genética se podría utilizar para «diseñar a nuestros hijos» antes de que nazcan, algo que se podrá hacer «en un minuto y por 10 dólares en 2025».

Con estos argumentos, quién no va a creer que el plan A de este experto es no morir. Pero para aquellos que tengan dudas, plantea un plan B, la criopreservación. «Durante 10 o 20 años más seguiremos muriendo dolorosamente. Ya hay humanos en estado criopreservado. El récord lo tiene un embrión que ha estado 20 años», comenta.

Es la conjugación de la nanotecnología, la que acuña como la tecnología de la vida; con la biotecnología, el software de la vida, la que hará posible que lleguemos a la inmortalidad. «Con la nanotecnología, todo estará hecho a la perfección. No habrá basura en el futuro, sólo habrá materia prima en el lugar equivocado. Las ciudades serán un lugar limpio y ordenado».

Mientras, la biotecnología ya hace posible la existencia de plantas que brillan pero, más allá de ello, permitirá traer a la vida a especies extintas. «Ya se ha intentado en España con el lince. La clonación será posible pero con fines terapéuticos o médicos», asegura Cordeiro. Y, para que no quede solo en meras palabras, pone por ejemplo la Biopolis creada en Singapur con clones de mascotas.

La inteligencia artificial, implementada en los robots, forma parte de este futuro. «Ahora ya no es programada sino que aprende sobre la marcha. Decían que no sería posible pero los robots ya tienen sentido del humor», asegura. Y para asentar todo este advenimiento tecnológico, ya no es solo que el Massachusetts Institute of Technology (MIT) esté trabajando en crear un estándar de sentimientos para los robots, sino que Corea del Sur elabora ya una ley de derechos humanos para los robots. «Esto no será una cuestión de humanos contra robots, sino de humanos con robots», opina Cordeiro.

Toda tecnología hará que la población crezca de forma exponencial. Aún así, el espacio no es una buena opción: «Solo retrasará el problema unos pocos siglos».

imagen: El profesor de la Singularity University, José Luis Cordeiro, en su reciente conferencia en Barcelona. IVÁN CÁMARA

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