La siniestralidad laboral se enquista en el campo

La siniestralidad laboral se enquista en el campo

Mientras los accidentes laborales mortales descienden en todos los sectores, en la agricultura están creciendo
13 Enero 2017

El sector agrario, ganadero, silvícola y pesquero lidera en solitario el incremento de los accidentes laborales con resultado de muerte en nuestro país. Tan solo en los nueve primeros meses del año, han perdido la vida 53 personas, diez más que en el mismo periodo del año anterior. De hecho, el primario es el único sector en el que han crecido los siniestros mortales en jornada de trabajo en lo que va de año, un 23 por ciento, frente a las bajadas en Construcción (25,5 por ciento), Industria (24%) o Servicios (0,6%).

La gravedad de la situación queda reflejada también por el índice de incidencia -siniestros registrados al mes por cada 100.000 trabajadores- de este tipo de accidentes. En el sector agrario es del 0,932 frente al 0,441 o al 0,616 de la Industria o la Construcción, respectivamente. En el campo, este índice se mantiene prácticamente inalterable desde 2006, frente a las caídas generalizadas en el resto de actividades, según el avance de los datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

A las víctimas mortales en jornada laboral registradas en el sector agrario durante este año, hay que sumar las 18 producidas en itinere, cifra similar al de la Industria, aunque muy por debajo de los 65 del sector Servicios.

La mayoría de los accidentes graves y mortales que se registran en el campo están relacionados con la utilización de maquinaria agrícola. "El 70,1 por ciento de los accidentes mortales son provocados por el vuelco del tractor. La principal causa es la antigüedad de los vehículos, los tractores estrechos con estructura de protección homologada abatible y que en el 95 por ciento de los casos la estructura va abatida durante el desarrollo del trabajo", explica Sandra Muñoz, coordinadora nacional de Agropreven, Asociación Nacional de Servicios de Prevención Mancomunados nacida en el seno de Asaja en 2014.

Son accidentes que, además, tienen una especial incidencia en personas mayores con tractores pequeños que están trabajando en huertas o pequeñas explotaciones. "El mayor número de agricultores está por encima de los 40 años de edad. Se necesita el relevo generacional, pero en el campo las pensiones son mínimas y los agricultores no pueden jubilarse. En este sector, uno se jubila cuando se muere", afirma Juan José Álvarez, de los servicios Laboral y Fiscal de Asaja.

"Si vuelcas con el tractor, no hay ninguna escapatoria. Tienes que ser joven para poder escapar en el momento en el que se inclina. En la zona de Calatayud (Zaragoza) todos los años tenemos alguna desgracia", explica Francisco Ponce, miembro de la Comisión Ejecutiva de UAGA-COAG y productor de fruta de Aniñón, comarca de Calatayud, en Zaragoza.

El problema también está en el parque móvil antiguo y en las homologaciones de las medidas que se introducen a posteriori. "Hay agricultores que quieren legalizar sus vehículos, pero se gastan el dinero, hay que hacer mucho papeleo y luego, a lo mejor, no lo certifica la Administración. Faltan laboratorios de homologación y a la Administración le entran dudas y es entonces cuando aplica la ley pura y dura. También sucede con nueva maquinaria. Prefieren que las casas comerciales se mojen y se gasten el dinero en lugar de juntarse a ver qué se hace", explica Francisco Ponce.

Los planes Renove tampoco han sido de gran ayuda últimamente. "Dan hasta el 50 por ciento de la financiación del tractor siempre con alguna exigencia, lo que es entendible, pero con la crisis no se han puesto en marcha. Lo hemos pedido siempre. La última vez que lo daban, era más el papeleo y el esfuerzo que lo que se percibía. Lo mejor es siempre renovar la maquinaria porque ahora, incluso, se detecta si el agricultor está bien sentado, hay sensores de detección..., pero con los precios de la fruta y sin Renove, se apura todo lo que se puede", añade Francisco Ponce.

La situación con la maquinaria y, sobre todo, con los tractores, es todavía más compleja cuando se producen los siniestros. "El perito cuando ha visto una modificación mínima que no es de fábrica, ya dice que no. En los accidentes de tráfico por carretera -el tractor suele utilizarse para el trayecto de casa al campo y viceversa-, la negativa es por defecto y, si hay un accidente laboral de un trabajador, se agarran a no pagar indemnización alguna", afirma el agricultor Francisco Ponce.

Aunque los agricultores y empresas agrarias suelen tener un seguro de responsabilidad civil, lo cierto es que "tenemos conocimiento de que las aseguradoras cuando ocurre un accidente muy grave o mortal pueden poner problemas si la empresa no cumple con la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y les solicitan el plan preventivo para verificar el cumplimiento de la misma", añade Sandra Muñoz, de Agropreven.

A todo ello hay que añadir que no siempre se emplean los elementos de seguridad. "Sí hay personas que llevan las medidas de protección, pero no se las ponen porque son incómodas, se rompen las ramas... El cinturón de seguridad, por ejemplo, no se usa porque hay que estar subiendo y bajando para soltar ramas. Hay mucha confianza en que no va a pasar nada. No se pone en práctica lo que se sabe, aunque se tenga formación. Se tiene más precaución cuando llevan trabajadores contratados", incide Francisco Ponce, de UAGA.

Fuente: El Economista

 

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