Resultados de la investigación de un accidente ferroviario en Canadá que causó la muerte de 47 vecinos de la localidad de Lac-Mégantic (Québec)

Resultados de la investigación de un accidente ferroviario en Canadá que causó la muerte de 47 vecinos de la localidad de Lac-Mégantic (Québec)

Además del error del maquinista, se ponen de manifiesto fallos sistémicos
25 Septiembre 2014

El 5 de julio de 2013, hacia las 22,50, un tren de mercancías llegó a la estación de Nantes (Québec, Canadá) y el maquinista se retiró a descansar en un hotel. Al poco rato se declaró un pequeño incendio en la locomotora principal (el tren tenía seis locomotoras) que los bomberos apagaron rápidamente. Hacia la una de la madrugada el tren empezó a deslizarse por la vía (que estaba en pendiente) y cuando unos diez kilómetros más adelante alcanzó una velocidad de 100 kilómetros por hora, descarriló cerca del centro de la localidad de Lac-Mégantic desparramándose seis millones de litros de petróleo crudo que se inflamó casi inmediatamente causando la muerte de 47 personas y provocando el desalojo de otras 2.000. Gran parte del centro de la ciudad quedó destruido.

Aunque los primeros indicios indicaron que el maquinista no había seguido adecuadamente el procedimiento de frenado del tren, el informe del accidente  hecho público a mediados de julio de este año, identificó, como era de esperar, hasta dieciocho factores causales en el incidente, la mayoría de ellos de carácter sistémico, poniendo de manifiesto la escasa cultura de seguridad de la empresa operadora del tren y su pobre gestión de la seguridad.

Entre otras cosas se puso de manifiesto que la cultura de seguridad de la operadora ferroviaria era generalmente reactiva: se actuaba después de aparecer el problema. Además, existían diferencias considerables entre las normas de seguridad y la actuación de los trabajadores en el día a día. A ello se añadía una formación insuficiente de los trabajadores, y una supervisión laxa, en particular en relación con los procedimientos de frenado de los trenes.

Un indicador de esta pobre cultura de seguridad es el hecho de que la implementación de un sistema de gestión de la seguridad comenzó en el año 2002, no terminó hasta el año 2010 y en 2013, cuadno ocurrió el accidente, aún no funcionaba completamente.

Existe además un página web específica sobre la investigación del accidente, en la que puede accederse a multitud de datos complementarios. Ver el enlace más abajo.

Fuente: Transport Safety Board of Canada

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