Los posibles daños a la salud de la cafeína, a consulta pública en la Unión Europea

Los posibles daños a la salud de la cafeína, a consulta pública en la Unión Europea

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria advierte del peligro en adultos, embarazadas y adolescentes y alerta de su presencia en las bebidas energéticas y de la combinación con alcohol
22 Marzo 2015

Los casos de víctimas mortales tras el consumo de bebidas energéticas han generado preocupación entre los ciudadanos sobre el peligro de consumir alimentos y bebidas con cafeína. Con este motivo la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha puesto en marcha una consulta pública, abierta hasta el 15 de marzo,  sobre el proyecto de dictamen científico sobre la seguridad de la cafeína. Desde el lobby de las bebidas energéticas, Energy Drinks Europe, descargan cualquier responsabilidad. Basan sus argumentos en un estudio realizado en toda Europa hace dos años y  encargado por la propia EFSA que señala que la contribución de las bebidas energéticas al consumo total de cafeína diaria es pequeña: el 8% de los adultos y el 13% de los adolescentes. En otras palabras, sostiene el lobby, que el 92% de cafeína total para los adultos y el 87% de la cafeína para los adolescentes provienen de café, té y refrescos.

El documento sometido a consulta por EFSA aborda las inquietudes planteadas por organismos nacionales e internacionales en relación con el consumo de cafeína en las siguientes circunstancias y grupos de edad: durante el embarazo, la lactancia y los efectos adversos en la salud del feto; efectos agudos y a largo plazo del consumo de la cafeína sobre el sistema nervioso central (por ejemplo, del sueño, ansiedad, cambios de comportamiento) en adultos, adolescentes y niños a largo plazo; efectos negativos del consumo de cafeína en el sistema cardiovascular en adultos, así como los efectos agudos del consumo de cafeína en bebidas energéticas y el riesgo de efectos adversos para la salud en adolescentes y adultos, sobre todo cuando se consumen durante periodos breves de tiempo, en dosis altas, y en combinación con el alcohol. También se alerta sobre ejercicios físicos en los que se combina la cafeína con sinefrina.

La Organización de Consumidores Europeos (BEUC), que participará en la consulta, subraya en un comunicado como la cafeína se encuentra también en alimentos como el chocolate así como en algunos suplementos alimenticios. Al respecto advierte como la multiplicación de fuentes dietéticas de cafeína, combinado con los patrones de consumo particulares pueden poner en riesgo la salud.

También discrepa de algunos de los argumentos expuestos por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. “El proyecto de dictamen de la EFSA considera que es segura para los adultos que consumen diariamente hasta 400 mg. Sin embargo, un grupo de expertos sobre la seguridad de la cafeína de Nueva Zelanda informa sobre los riesgos del aumento de los niveles de ansiedad en los adultos por encima de 210 mg por día”. BEUC tampoco está de acuerdo con la valoración que hace EFSA de que es “poco probable” que la cafeína interactúe negativamente con el alcohol. Al respecto señala como agencias alimentarias de varios países (Anses en Francia, BfR en Alemania) recomiendan a los consumidores evitar “la mezcla de alcohol”.

También se hace eco de como “durante el ejercicio físico, el consumo de cafeína es un factor de riesgo cardiaco en personas con predisposición para problemas del corazón y provoca un aumento de la temperatura corporal, que a su vez aumenta el riesgo de un golpe de calor. Por estas razones, la cafeína no debe ser consumida durante la actividad física”.

 Fuente: La Celosía

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Comentarios

Imagen de jose maria aguirre fdez. de arroyabe

El consumo de bebidas con un exceso de cafeína como las indicadas en este artículo, podrían evidenciar trastornos en el ritmo cardiaco, en mi opinión, y hablo subjetivamente pero basado en hechos reales, dosis de cafeína por encima de los 60 mgr. pueden ser perjudiciales, aunque no en todos los casos, si a ello unimos el estrés, la falta de sueño, y las comidas rápidas, puede que una persona pueda sentir palpitaciones cardiacas, que sencillamente obedecen a un ritmo vital excesivo, y a una falta de ejercicio físico. Se aconseja las técnicas de relajación aplicables, como complemento prudencial.

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