El Parlamento Europeo aprueba una iniciativa para que los productos sean más duraderos, reparables y contra la obsolescencia programada

El Parlamento Europeo aprueba una iniciativa para que los productos sean más duraderos, reparables y contra la obsolescencia programada

A iniciativa propia de la Cámara se vota un informe en el que se insta a la Comisión para que desarrolle un nuevo marco de fabricación acorde con la economía circular sostenible
13 Agosto 2017

Los parlamentarios europeos votan hoy en el pleno una iniciativa propia del Parlamento para tomar medidas contra las diferente formas de obsolescencia programada, basándose en un estudio, ‘A Longer Lifetime for Products: Benefits for Consumers and Companies’, (que adjuntamos en su texto completo) realizado a petición del Comité de Mercado Interior y Protección al Consumidor, que deja claro el  impacto beneficiosos que tendría para la economía de la Unión Europea, la sociedad y el medioambiente, la extensión del uso y vida media de muchos productos electrónicos, electrodomésticos, ropa, juguetes, etcétera.

Días antes de esta votación ya se ha publicado por Greenpeace un estudio en el que denuncia la obsolescencia programada de los fabricantes de telefonía móvil, acusando a Apple y Samsung, entre otros de participar activamente en contra de una optimización de la necesaria economía circular para regenerar el sistema económico y hacerlo sostenible. Ahora, los europarlamentarios votan en favor de medidas que acaben con el abuso de las diferentes formas de obsolecencia, además de la programada para que algo deje de funcionar tras determinadas horas de uso, la indirecta que impide reparar por falta de piezas, la que genera incompatibilidad, como por ejemplo la imposibilidad de adaptar un aparato tras actualizar un sistema operativo, y posiblemente la más dañina, que es la sicológica, cuando se trata de generar en el consumidor nuevas necesidades sin razones de peso, como la de adquirir el último modelo de cualquier producto.

Una encuesta realizada en el Eurobarómetro de 2014 mostró claramente que los ciudadanos  (el 77% de los encuestados) prefieren reparar los productos fuera de uso en lugar de comprar nuevos, mostrando una conciencia ecológica muy alejada de los mensajes publicitarios. También en otro eurobarómetro, un 90% de los encuestados abogaba por un etiquetado de los productos que indique su longevidad.

Los europarlamentarios  votarán hoy favorablemente el informe citado, ya que apenas ha tenido oposición en las diferentes fases de consenso hasta llegar al parlamento, reclamando a la Comisión y los gobiernos de los países miembros que tomen medidas para detener el actual derroche de dinero, energía y recursos que genera la obsolescencia evitable.

La Comisión tendrá ahora que desarrollar el marco legal

El Parlamento insta a la Comisión a que establezca unos criterios mínimos de reparabilidad, adaptación, robustez y calidad, para cada categoría de producto, facilitando el establecimiento de unos estándares a desarrollar por las organizaciones europeas dedicadas a ello. La oferta comercial de los fabricantes debería reseñar la durabilidad de un producto, una garantía más amplia, disponibilidad de recambios y facilidad de reparación y cambio de componentes. También se pide un sello europeo de durabilidad y sostenibilidad y otras medidas que aumenten la conciencia de sostenibilidad de los consumidores y ciudadanos, en línea con el modelo de economía circulare.

El informe que se aprueba insta también a la Comisión para que se estimule la reparación con una formación adecuada de personal y la venta de segunda mano, desanimando además las soluciones técnicas, que alegando motivos de seguridad, de software u otros, impidan que las reparaciones las puedan hacer personas o empresas no apoyadas por el fabricante. En cuanto a la obsolescencia programada, los fabricantes deberían adaptar un código de conducta que comience con el establecimiento por definición de un periodo razonable de uso. Una definición a nivel comunitario que debe proponer la Comisión, una vez consultadas las organizaciones de consumidores, los fabricantes y otros interesados. La pelota está ahora en el tejado de la Comisión.

Fuente: La Celosía

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