Pantallas líquidas y palomitas relevan al amianto en trabajos con riesgo pulmonar

Pantallas líquidas y palomitas relevan al amianto en trabajos con riesgo pulmonar

Una revisión mundial encuentra nuevas silicosis entre quienes envejecen tejanos
20 Abril 2017

La harina entre los panaderos, el amianto empleado masivamente en la construcción hace varias décadas o la sílice extraída en las minas son todos ellos viejos amigos de enfermedades graves del sistema respiratorio que se contraen en el puesto de trabajo. Pero ahora hay nuevos elementos de la producción que provocan asma, bronquiloitis, fibrosis o cáncer en los trabajadores. Un estudio publicado en Lancet, de revisión masiva de otros estudios ­sobre estas enfermedades pulmonares laborales, ha identificado los nuevos amiantos: la fabricación de pantallas líquidas, la preparación de palomitas de maíz, el envejecimiento de tejanos o la fractura hidráulica, el fracking, para obtener gas y petróleo.

La sílice de las minas (que causa silicosis, una fibrosis de los pulmones que provoca insuficiencia respiratoria y hasta la muerte) se controla hoy con medidores: cuando se llega a un límite, los mineros salen y se ventila. “Pero las nuevas silicosis están apareciendo entre los trabajadores que envejecen los tejanos, por ejemplo, que utilizan un chorro de arena que cae con mucha fuerza sobre pocos centímetros de tela, lo que crea una dispersión del polvo que el trabajador inhala, un polvo lleno de sílice que se va a los pulmones. El procedimiento impide tomar medidas preventivas como en las minas”, explica Xavier Muñoz, neumólogo e investigador de Vall d’Hebron y miembro del grupo europeo de dolencias respiratorias, impulsor de esta investigación internacional.

También se produce esta inhalación de sílice entre quienes cortan las encimeras de mármol artificial, por ejemplo. “La sílice forma parte de la corteza terrestre, se ha encontrado incluso en momias egipcias, no la podemos eliminar, pero sí tenemos que encontrar la manera de evitar que enfermen quienes lo manipulan y tengan esta susceptibilidad a que les ocasione una reacción inflamatoria tan grave”, explica el experto en asma laboral.

En el caso de las pantallas líquidas, el causante de la fibrosis pulmonar es el óxido de indio que se emplea en la fabricación. No se han registrado muchos casos, pero todos ellos fueron muy graves. En quienes provoca esa fibrosis, la enfermedad lleva a la muerte en tres o cinco años “y no hay apenas tratamientos más allá del trasplante”, explica Muñoz. También provoca una rara acumulación de proteínas en los alveolos impidiendo el intercambio de gases imprescindibles para la vida. “En este caso, si se coge a tiempo, se puede actuar y estabilizar el problema”.

Las palomitas no han dado enfermedad en Europa, que se conozca, pero es un problema de salud relevante en Estados Unidos. Uno de los condimentos que se utiliza para dar sabor a mantequilla, el diacetilo, se vaporiza al calentar el maíz y, cuando personas con esta susceptibilidad la inhalan sufren bronquiolitis. “Como la que llena las urgencias infantiles cada año, pero no por un virus, sino por este condimento”, explica el neumólogo. Tiene tratamiento si se detecta a tiempo.“Ese es uno de los grandes problemas de estas enfermedades laborales, que no son suficientemente conocidas y es difícil relacionarlas con un elemento presente en el puesto de trabajo, lo que retrasa o impide a veces su tratamiento adecuado”. El riesgo no alcanza al consumidor, pero sí a todos los que trabajan haciendo palomitas, desde las fábricas hasta los bares de las salas de cine. Incluso se ha llegado a relacionar la inhalación del diacetil con algún caso de alzheimer.

En la lista de los nuevos elementos de riesgo también se cita la fractura hidráulica, la extracción de gas y petróleo forzada con la inyección de agua a gran presión acompañada de productos químicos que favorecen la fractura de las rocas. Esa inyección a presión expone a los que trabajan directamente, y a los que viven cerca, al sílice, a elementos orgánicos y a otros productos que causan un gran abanico de enfer­medades, desde el asma hasta la enfermedad obstructiva crónica pasando por el cáncer de pulmón.

Fuente: La Vanguardia

 

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