Los investigadores de la UE discrepan de Greenpeace y avalan la coexistencia de transgénicos con cultivos tradicionales

Los investigadores de la UE discrepan de Greenpeace y avalan la coexistencia de transgénicos con cultivos tradicionales

Afirman que es viable para la explotación agraria y la cadena de suministro, pero reconocen que representa costes adicionales para el bolsillo de los consumidores
18 Abril 2015

Un informe bendecido por investigadores europeos sostiene que es posible la coexistencia de cultivos modificados genéticamente con los tradicionales (ver enlace más abajo). Esta es una de las conclusiones a que se ha llegado en el marco del proyecto de investigación PRICE, (Practical Implementation of Coexistence in Europe), desarrollado durante tres años por varios países de la Unión Europea. España está representada a través del IRTA, instituto de investigación de la Generalitat de Catalunya, cuyos investigadores, pese a estos resultados optimistas, no dejan de considerarlo un tema polémico. Aunque las evidencias positivas del informe están basadas sobre todo en el cultivo experimental de maíz transgénico en España, hay que destacar que en Portugal se detectó contaminación de maíz transgénico en productos horneados.

Han pasado seis años desde que Greenpeace ofreciera testimonios sobre los efectos de la contaminación en cultivos tradicionales por Organismos Modificados Genéticamente (OMG), entre ellos el maíz, que demostraban la imposible coexistencia entre ambos métodos de producción (ver más abajo enlace al informe de Greenpeace). El Parlamento Europeo aprobó en enero pasado las enmiendas a la Directiva 2001/18/CE (sobre la liberación intencional en el medio ambiente de organismos modificados genéticamente) que permitirá a los Estados miembro prohibir el cultivo de transgénicos en la totalidad o parte de su territorio. Esta nueva legislación tiene varias debilidades, según subraya la organización ecologista, como ofrecer un papel central en las negociaciones a las empresas biotecnológicas, excluir la posibilidad de utilizar argumentos de carácter medioambiental por parte de los Estados o no contemplar la protección de los cultivos convencionales y ecológicos que puedan resultar contaminados genéticamente por los cultivos transgénicos. Sin embargo, Greenpeace reconoce que permite a los Estados miembro que se oponen a los transgénicos consolidar sus prohibiciones sistemáticamente cuestionadas por distintos organismos.

Los estados aplican una serie de medidas que permiten el cultivo de ambos tipos de productos en una misma zona, -sostienen en su informe los investigadores del proyecto PRICE- así como su transporte y comercialización por separado, preservando cada uno su identidad, de conformidad con las normas de etiquetado y de pureza pertinentes. Una estrategia de coexistencia es el establecimiento de una distancia mínima entre campos sembrados con variedades MG y no-MG (distancias de aislamiento). Los investigadores han estudiado las dificultades que comporta la aplicación de las estrategias de coexistencia y su coste, tanto para los agricultores como para los operadores de la cadena de suministro agroalimentaria y los consumidores. Han podido constatar que las estrategias actualmente implementadas en la UE para asegurar la coexistencia de cultivos MG y no-MG son viables en la práctica, tanto a nivel de la explotación agraria como a lo largo de la cadena de suministro de alimentos y piensos. Sin embargo, estas medidas suponen costos adicionales, que son en parte pagados por los consumidores y otros agentes de la cadena.

Los resultados obtenidos en el proyecto demuestran la efectividad de diversas medidas técnicas para garantizar, en los diversos sistemas de cultivo de maíz en toda Europa, el cumplimiento del umbral oficial de 0,9% por encima del cual un producto debe ser etiquetado como transgénico. Durante dos años se realizaron ensayos de campo en España con maíz transgénico y no transgénico aplicando las recomendaciones de la Asociación de Productores de Semillas. En estos ensayos se investigó la eficacia del uso de zonas tampón o de diferentes fechas de siembra para inducir un decalaje de la floración.

El profesor Justus Wesseler, líder del proyecto PRICE, afirma que los resultados demostraron que estos métodos son efectivos para los productores españoles de maíz para garantizar la convivencia del maíz MG con el no-MG, en el marco de la normativa vigente ya que el contenido detectado de maíz MG fue inferior al 0,9% en todas las parcelas no-MG. Los ensayos de campo realizados en Alemania, la República Checa y España con maíz androestéril (que no produce polen) mostraron que ésta sería una medida biológica también eficaz para asegurar la coexistencia. Estos resultados indican que las distancias de aislamiento entre maíz MG y maíz no-MG establecidas en la legislación de la mayoría de estados miembros son desproporcionadas en relación con el umbral oficial y pueden dar lugar a problemas adicionales y a unos gastos innecesarios a los agricultores.

Los investigadores también preguntaron a 1.473 agricultores en Alemania, España, Portugal y el Reino Unido su opinión respecto a la implementación de las medidas de coexistencia. Tanto los agricultores que cultivan maíz MG como los que cultivan el maíz no-MG respondieron que, en base a datos acumulados durante cinco años, la aplicación de zonas tampón resulta práctica. Los agricultores consideran problemática la aplicación de diferentes tiempos de siembra, así como las cuestiones relacionadas con la responsabilidad frente a posibles perjuicios económicos que pudieran causar a los vecinos por la presencia accidental de material MG en campos no-MG debido a la polinización cruzada.

Una encuesta realizada entre los integrantes de la cadena de suministro de maíz y soja en Alemania, Italia, Portugal y Suiza mostró que la gran mayoría de la soja importada para la industria de los piensos es MG, pero que existe también un mercado para los productos no-MG. De hecho, se constató que existen cadenas específicas de suministro de productos etiquetados como no-MG, como la leche OhneGentechnik’labelled en Alemania, pero se trata de nichos de mercado. Los productos no MG se suelen integrar en una estrategia de marketing más amplia que se centra en ‘ecológico’ o se refiere a un origen tradicional o regional específico.

Fuente: La  Celosía

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