La inestabilidad en el empleo afecta negativamente a la salud mental de los trabajadores

La inestabilidad en el empleo afecta negativamente a la salud mental de los trabajadores

El efecto es particularmente importante en el caso de las mujeres
6 Diciembre 2015

La contratación temporal puede ser una opción ideal para personas que buscan trabajar solo una temporada mientras completan los estudios, planean un cambio de residencia o alternan esta ocupación con cualquier otra actividad.

Pero a esta tipología de trabajadores temporales se unen otros que, a falta de un contrato indefinido, van pasando de un contrato temporal a otro permaneciendo poco tiempo ligados a una misma empresa.

Dado que cada vez es más frecuente esta situación, las políticas de prevención de riesgos laborales deberían tener cada día más en cuenta este entorno laboral cambiante. Sin embargo, todavía existen muy pocos estudios centrados en descubrir cuáles son las enfermedades asociadas a esta nueva situación laboral.

Según el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, a finales de 2012 un 78,4% de los contratos eran indefinidos y un 21,6% temporales, porcentaje que subía hasta el 25,09% en el segundo trimestre de 2015, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Ello supone que una cuarta parte de los trabajadores españoles tienen contratos temporales, algo que, en opinión de la mutua, debe tener repercusiones en las acciones de las empresas enfocadas a reducir el absentismo laboral, mejorar el clima de trabajo y prestar asistencia sanitaria a los empleados.

Por ello, es necesario impulsar un mayor conocimiento de la situación del mercado laboral actual que contribuya a elaborar estrategias en pro de la salud pública.

Una buena forma de establecer protocolos de prevención efectivos es promover estudios sobre los efectos de la temporalidad sobre la salud de los trabajadores. En la actualidad, uno de los estudios que existen al respecto parte del proyecto de la Unión Europea, SOPHIE, que, desde el año 2011, trata de evaluar el impacto de las políticas sociales en la salud.

Coordinado por Carme Borrell desde la Agència de Salud Pública de Barcelona, cuenta con la participación de diversas instituciones y universidades europeas, entre ellas la Universidad Pompeu Fabra. Una de las facetas de su análisis, elaborado mediante metodologías innovadoras, se centra en las desigualdades de salud derivadas de las políticas sobre el mercado laboral.

El estudio destaca que, a medida que aumenta la inestabilidad laboral, aumenta también el empeoramiento de la salud mental, llegando a triplicar la incidencia respecto a los grupos con empleos más estables. Este aspecto, además, afecta más a mujeres que a hombres.

El entorno laboral actual, flexible y cambiante, se ha abordado también desde la psicología del trabajo. Josep Maria Blanch, Catedrático de Psicología social aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona, comenta que se ha perdido el entorno de seguridad emocional que tradicionalmente ofrecía un trabajo “para toda la vida”.

En contraste, el entorno laboral actual “resulta a la vez inestable y, por consiguiente, incierto e inseguro”, y, desde este punto de vista, el reto hoy consiste en evitar que la ganancia en flexibilidad de las empresas incida negativamente en la salud de los trabajadores.

Según señala Fernando G. Benavides, Catedrático de Salud pública del Centro de investigación en salud laboral de la Universidad Pompeu Fabra, el trabajo constituye uno de los determinantes básicos de la salud, influyendo sobre ella tanto negativa (lesiones, enfermedades) como positivamente (bienestar, identidad social). Pero, a su vez, la salud influye también sobre el trabajo, de forma bien positiva (productividad) bien negativa (ausencias por incapacidad).

En esta mutua influencia entre salud y trabajo, se plantea la adecuación de abordar la temporalidad con un enfoque multidisciplinar que implique a higienistas, ergónomos y psicólogos, así como a trabajadores y empresarios, gestores públicos y privados. Pues en la ecuación de salud y trabajo, el bienestar del trabajador temporal juega un importante papel social, además de tener gran influencia en la productividad de las empresas.

Fuente: RRHHpress
 

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Comentarios

Imagen de Edgar Alcantara Trujillo

Muy interesante ese análisis. Sin embargo, en sectores como la industria de alto riesgo, como la minería subterránea, se han visto casos en que, parte del personal estable, genera en sí mismo una « excesiva » confianza frente al comportamiento dinámico del sistema de extracción de minerales del subsuelo y los expone a riesgos de accidentalidad, algunos de los cuales pueden ser mortales. Este tipo de empleos estables, a veces, pueden incidir positiva o negativamente en diversos factores de la productividad, aunque este último sea más factible debido a la trascendencia cultural de aquellas personas que «arrastran» cierto resentimiento frente a la irresponsabilidad social y ambiental de algunas empresas mineras con su entorno. Creo, entonces, que las empresas mineras al mismo tiempo que contratan a una persona deberían condicionar su instrucción orientado al «auto cuidado» bajo los parámetros de seguridad y calidad, tanto en la productividad como en el control ambiental. Esto ayudará a conteptualizar, en el trabajador, la obligación de mantenerse «activo» frente a sus obligaciones; y a las empresas, de preocuparse en mejorar, cada día, la calidad de vida laboral de sus trabajadores.

Imagen de Edgar Alcantara Trujillo

Muy interesante ese análisis. Sin embargo, en sectores como la industria de alto riesgo, como la minería subterránea, se han visto casos en que, parte del personal estable, genera en sí mismo una « excesiva » confianza frente al comportamiento dinámico del sistema de extracción de minerales del subsuelo y los expone a riesgos de accidentalidad, algunos de los cuales pueden ser mortales. Este tipo de empleos estables, a veces, pueden incidir positiva o negativamente en diversos factores de la productividad, aunque este último sea más factible debido a la trascendencia cultural de aquellas personas que «arrastran» cierto resentimiento frente a la irresponsabilidad social y ambiental de algunas empresas mineras con su entorno. Creo, entonces, que las empresas mineras al mismo tiempo que contratan a una persona deberían condicionar su instrucción orientado al «auto cuidado» bajo los parámetros de seguridad y calidad, tanto en la productividad como en el control ambiental. Esto ayudará a conteptualizar, en el trabajador, la obligación de mantenerse «activo» frente a sus obligaciones; y a las empresas, de preocuparse en mejorar, cada día, la calidad de vida laboral de sus trabajadores.

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