Indemnizan con 17.000 euros a un trabajador que quedó incapacitado por un fármaco

Indemnizan con 17.000 euros a un trabajador que quedó incapacitado por un fármaco

Tras sufrir un accidente laboral, el médico de su mutua le administró un medicamento no recomendado para diabéticos
9 Octubre 2015

El Defensor del Paciente ha calificado de «ridícula» la sentencia remitida por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León por la que se condena a la mutua Fremap a indemnizar con 17.000 euros a un trabajador diabético natural de Benavides de Órbigo al que se recetó un antiinflamatorio con corticoides no recomendado para personas que sufren esta enfermedad metabólica.

D. David, de 43 años de edad, trabajaba manejando maquinaria pesada cuando el pasado 15 de marzo de 2011 sufrió un accidente laboral por el que fue diagnosticado de lumbalgia y tratado por la médico de su Mutua con un fármaco llamado Inzitan, sin atender al antecedente del trabajador.

En la sentencia se pone de manifiesto que hubo «mala praxis» en la administración del fármaco por parte de la médico de la mutua, ya que obvió el antecedente del paciente así como las advertencias de uso del fármaco. La doctora pautó un primer ciclo de seis ampollas diarias de Inzitan, e inmediatamente, sin observar el descanso mínimo recomendado de seis meses, un segundo ciclo de otras seis ampollas a días alternos. Todo ello sin realizar control analítico en ninguno de ambos casos, llegando incluso el paciente a iniciar un tercer ciclo inmediatamente a finalizar el segundo, que no llegó a concluir al advertirse una severa descompensación diabética.

Esa descompensación diabética concluyó con la declaración de Incapacidad permanente absoluta del trabajador, debida a la neuropatía desmielinizante diagnosticada, con graves repercusiones a nivel físico, que le impiden desarrollar cualquier tipo de actividad laboral.

A pesar de ser diabético, D. David tenía perfectamente controlada su enfermedad, sin necesidad de tratamiento insulínico. Seguía controles periódicos con su médico de cabecera, estando todos dentro de la normalidad absoluta, sin repercusiones de la diabetes en su salud. A sus 43 años, trabajaba manejando maquinaria pesada sin ningún tipo de impedimento. Tras el accidente sufrido y el tratamiento excesivo y en absoluto controlado que recibió por parte de los servicios médicos de Fremap requiere insulina inyectada para tratar su diabetes, y ya no sólo es incapaz de volver a realizar su trabajo, ya que la debilidad muscular a que se ha visto abocado por la severa descompensación diabética con neuropatía desmielinizante que sufre, le han hecho tributario de una incapacidad permanente en su grado de absoluta.

La neuropatía diabética que padece D. David es una enfermedad desmielinizante, que va destruyendo el sistema nervioso poco a poco. No tiene cura ni tratamiento. Es una enfermedad muy dolorosa, y ni tan siquiera la morfina acalla ese dolor. «Me han arruinado la vida a un coste ridículo. Actualmente no siento el frío ni el calor en las extremidades. Antes trabajaba manejando maquinaria pesada que requiere una gran precisión; ahora apenas tengo coordinación en piernas y brazos», declara el afectado.

Fuente. Diario de León

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