Identificados los obstáculos que impiden el tránsito de los jóvenes desde los Estudios al Empleo

Identificados los obstáculos que impiden el tránsito de los jóvenes desde los Estudios al Empleo

En un informe de McKinsey publicado este mes de enero
5 Febrero 2014

La estrecha cooperación entre empresas y sector educativo es crucial para conseguir que los jóvenes puedan encontrar trabajo, siendo el desempleo uno de los problemas más graves a los que se enfrentan los países europeos, donde hay 5,6 millones de jóvenes desempleados, y 7,5 millones que ni estudian ni trabajan. Así se desprende de un estudio presentado el 13 de enero por la comisaria europea de Educación y Juventud, Androulla Vassiliou.
La consultora McKinsey ha sido la autora del estudio, realizado en 8 países, incluido España, que albergan el 73% de la bolsa de paro juvenil. El trabajo de campo sumó encuestas con 5.300 jóvenes, 2.600 representantes empresariales y 700 proveedores de educación de postgrado.

El informe ha buscado la respuesta a las siguientes cuestiones: ¿Tenemos un problema de falta de empleos o de capacitación de los aspirantes?. ¿Cuáles son los obstáculos a los que se enfrenta un joven en el camino que va de la formación al empleo?.¿Cuáles son los grupos de jóvenes que encuentran más dificultades para acceder al empleo?, y por último, las propuestas para enderezar el problema.

Sobre la primera cuestión, la consultora apunta que en los países que pertenecían a la UE desde 2004 hay más hombres trabajando en edades entre 55 y 59 años, y mujeres, entre 35 y 39 años, de donde se infiere que los jóvenes encuentran más competencia para trabajar en un ambiente de escasa creación de empleos nuevos. A pesar de la penuria de trabajos, los empresarios no se muestran satisfechos con la demanda de empleo, y un 27% aseguran haber dejado sin cubrir puestos de trabajo el año pasado porque no encontraron nadie con la habilidad requerida. Un tercio asegura que esta falta de capacitación está causando un problema importante, siendo, en contra de lo esperado, en los países con mayor desempleo juvenil los que más se quejaron.

Cuando se preguntaba a los educadores sobre este asunto, el 74% aseguraba que sus graduados estaban preparados para el trabajo, opinión que solamente corroboraba el 38% de los jóvenes y el 35% de los empresarios. Esta señal de falta de comunicación entre ambos universos, educativo y empresarial no se produce en España, donde los empleadores aseguran que se comunican eficientemente con el campo educativo.

Respecto a las trabas que encuentran los jóvenes para transitar del sistema educativo al empleo, McKinsey identifica primero tres caminos: postsecundaria, consecución de las habilidades exigidas y encontrar un trabajo que se ajuste al perfil. En todas estas vías hay serios obstáculos. El primero es el coste y la falta de información adecuada al alumno sobre los estudios que le van bien y los prejuicios que encuentra en estudiar lo que le gusta. Apenas el 25% afirma haber sido  dirigido adecuadamente, excepto en Alemania.

El estudio indica también que los jóvenes no son enseñados adecuadamente en aspectos básicos, como ética y lenguaje. La mala expresión y la falta de valores son un ejemplo de esa falta de enseñanza adecuada. Por último, en materia de trabajo, los más afortunados, un tercio encuentran algo temporal tras terminar la universidad, y los estudiantes no encuentran lugares para realizar siquiera prácticas. En el viaje que va de la Educación al Empleo, el estudio de Mckinsey es demoledor.

Solo un grupo, que no representa más del 10% de los jóvenes entrevistados adquiere un empleo bueno. Su éxito se debe a que han recibido una enseñanza buena, al igual que la información obtenida. Otros dos segmentos, que suman un 11% también tienen una buena base, pero están menos motivados y consiguen un trabajo del que no están del todo satisfechos. El 79% restante están frustrados por la falta de apoyo y no ven futuro.
El informe propone diferentes medidas para mejorar la situación. Reclama una mayor posibilidad de hacer módulos de estudios que permitan a la persona ir adquiriendo gradualmente formación, permitiendo compaginar trabajo y estudio. La financiación debe abarar los préstamos a bajo interés para aquellos que ya trabajan y quieren mejorar su formación, fórmulas de repago mediante trabajos de tutoría con estudiantes más jóvenes. Los empresarios pueden prometer empleo a jóvenes y luego pagarles parte de los estudios, seleccionando a cambio a los candidatos. Una posibilidad esta última recomendable para los trabajos que requieren una formación muy especial.

Los jóvenes necesitan reflexionar más y pedir consejo sobre su futuro educativo y profesional ya que la edad de las primeras decisiones, quince años, es excesivamente precoz. Lo empresarios deben diseñar junto a los educadores las materias educativas y ampliar los puestos en prácticas. A los centros de enseñanza se les reclama un seguimiento de los jóvenes que educan y una mayor conexión con las empresas para saber si la enseñanza se adecúa a la demanda de éstas.

A nivel nacional se requiere a los Gobiernos la implantación de un sistema integrador que canalice todo el esfuerzo y permita compartir las mejores prácticas. La Unión Europea debe establecer una plataforma de mercado laboral, que incorpore los datos más relevantes sobre las tendencias de empleo en cada sector y país, las mejores y exitosas prácticas llevadas a cabo por los sistemas nacionales de empleo,  fomentando la movilidad, y unificando criterios y estudios, de tal suerte que sean convalidables.

Fuente: La celosía
 

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