Un ferrallista que se destrozó la mano trabajando será indemnizado con 125.000 euros

Un ferrallista que se destrozó la mano trabajando será indemnizado con 125.000 euros

La Audiencia Provincial de Granada considera que el empresario es responable penal y la empresa debe responder como responsable civil subsidiaria del siniestro
4 Febrero 2016

La Audiencia Provincial de Granada ha avalado la condena del dueño de una empresa de hierros de la provincia por el accidente laboral que, en 2010, sufrió un trabajador al que se le quedó atrapada una mano en una máquina de cuyo riesgo no se le había advertido. El empleado percibirá una indemnización de 124.817 euros.

La sentencia, dictada finales de septiembre, rechaza de este modo el recurso que interpuso el empresario contra la condena que fijó para él el Juzgado de lo Penal 6 de la capital. El órgano le impuso 12 meses de prisión y multa de 1.080 euros, al considerarlo autor de dos delitos en concurso ideal: uno contra los derechos de los trabajadores y otro de lesiones imprudentes.

En la resolución, los magistrados de la Sección Segunda del tribunal provincial, que consideran que la empresa del condenado debe responder como responsable civil subsidiaria del siniestro, no acogen las alegaciones formuladas por éste. El empresario afirmaba en su recurso que "el trabajador accidentado conocía el funcionamiento de la máquina que manipulaba" -un aparato para hacer aros para pilotes- , así como que había recibido una adecuada formación y que el accidente obedeció a un "descuido" del propio trabajador. De igual modo, sostenía que la máquina tenía homologación europea y contaba con los necesarios elementos de seguridad.

Sin embargo, la Audiencia recuerda que "no consta" que "en modo alguno" se instruyera al ferrallista de modo específico en el manejo de la máquina con la que se accidentó, así como que "en la planificación preventiva de la empresa ni siquiera estaba prevista medida alguna concerniente a la referida máquina", pese a que presentaba "riesgo grave de atrapamiento".

Además, el aparato (una máquina formadora de espirales marca Tecmor y fabricada en 2006) no contaba con un elemento de seguridad que sí aparecía en cambio en el manual explicativo para su uso. "La ausencia de ese mecanismo de protección fue la que posibilitó que al sujetar el trabajador el extremo delantero del aro en formación para impedir que volviera a introducirse en los rodillo, éstos atraparan el guante de su mano izquierda atrayéndola hacia los mecanismos rodantes", subraya la resolución.

El tribunal recuerda que el empresario, como gerente y administrador de la empresa, debía "velar por el cumplimiento de las normas de prevención aplicables al caso". Así, pone de relieve que la ley establece que corresponde fundamentalmente al empresario "el deber de proteger a los trabajadores frente a los riesgos laborales", y para garantizar que cumpla con ello se le imponen una serie de obligaciones encaminadas a la prevención de los riesgos y protección de la salud y seguridad de los trabajadores. Esas obligaciones son principalmente "la evaluación inicial de los riesgos y la planificación de la actividad preventiva" y "la facilitación de los equipos de trabajo adecuados", aptos para garantizar la seguridad y la salud de los empleados. "Ninguna de dichas obligaciones fue cumplida en el caso concreto", concluye el tribunal.

El accidente sufrido por el trabajador, un oficial de segunda ferrallista, le provocó graves heridas en la mano, de las que tardó en curar seis meses y le mantuvieron en el hospital 5 días. Le han quedado importantes secuelas.

Fuente: Granada Hoy

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