Condenado por un accidente laboral que amputó la mano a un trabajador que llevaba un año trabajando sin contrato

Condenado por un accidente laboral que amputó la mano a un trabajador que llevaba un año trabajando sin contrato

La juez le sustituye al empresario, que aceptó su culpabilidad, la pena de un año de prisión por una multa de 2.880 euros y le obliga a pagar una indemnización de 180.000
30 Abril 2015

Leonardo Agustín Ganchozo rechazó los 30.000 euros que le ofreció un jefe de su empresa para que olvidara el asunto y no lo denunciara. Ganchozo, ecuatoriano de 40 años, acababa de sufrir un grave accidente laboral que obligó a amputarle la mano derecha. Ahora, tres años después de aquel suceso, sabe que cobrará aquella cantidad, pero multiplicada por seis. Y que, además, su jefe ha admitido que tuvo responsabilidad en el suceso.

Un juzgado de lo penal ha condenado a un año de cárcel a David C., responsable de la empresa, por un delito contra los derechos de los trabajadores. La sentencia, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, considera que David C. tenía la “obligación de garantizar la seguridad de los trabajadores a su cargo” y, en cambio, permitió que el hombre manipulara una máquina “sin tener formación en prevención de riesgos laborales” y sin conocer, tampoco, “los riesgos que conllevaba su uso”. Su comportamiento, concluye, ocasionó “un grave riesgo para la integridad física” de Ganchozo, que además estaba en situación irregular en la empresa.

El accidente laboral ocurrió la tarde del 12 de diciembre de 2011 en una nave industrial de Cornellà. Ganchozo había entrado a trabajar como peón de obra un año antes para Plastics Maide, dedicada a la ignifugación. Todo ese tiempo estuvo sin contrato. Aquella tarde, debía limpiar la cámara donde se mezclan el mortero y el agua. Introdujo el brazo en la máquina de ignifugación y ésta se puso en funcionamiento “de forma sorpresiva”. Su brazo derecho quedó “atrapado” con “gran firmeza”. “Vi triturada mi mano y supe que no se podía hacer nada”, relató Ganchozo al interponer la denuncia.

La máquina se activó porque el trabajador no accionó el interruptor de parada. Ganchozo pensó que ya estaba parada cuando, en realidad, estaba atascada precisamente por la acumulación de materiales. La sentencia subraya que Ganchozo carecía de formación para manejar la máquina –“me explicaron cómo iba en diez minutos”, dijo-y por eso no pudo seguir las indicaciones de los manuales de uso. La empresa, además, “carecía de procedimiento de trabajo” para emplear esa maquinaria, una “carencia” más que generó “un riesgo previsible, grave e inminente de sufrir accidentes”.

El accidente obligó a amputarle la mano derecha, lo que le ha generado un “perjuicio estético importante” e incluso un “trastorno depresivo reactivo”, según la resolución. La juez valora todas esas circunstancias y fija la indemnización en 180.000 euros. La sentencia, que es firme, se dictó hace unos días de conformidad con el empresario, que aceptó ser autor de un delito contra los derechos de los trabajadores a cambio de una rebaja de la pena. En la resolución, la juez accede a sustituir la pena de cárcel por el pago de una multa de 2.880 euros.
Fuente: El PAÍS Y EL MUNDO

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