La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria se defiende de la crítica de científicos por su defensa del pesticida glifosato

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria se defiende de la crítica de científicos por su defensa del pesticida glifosato

La Agencia asegura en su carta que su examen ha sido completo y exhaustivo mientras que el de la OMS, que calificó al pesticida de probablemente cancerígeno, fue una primera evaluación
30 Enero 2016

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) publicó el 13 de enero una carta abierta  (ver enlace más abajo) en defensa de la evaluación que hizo del glifosato, el pesticida de mayor consumo en España y en el mundo, comercializado  por la poderosa Monsanto, que tuvo la patente ya vencida,  con la marca Round Up.

La agencia había determinado que era “improbable” que fuera cancerígeno, en contra de la opinión del Centro Internacional de Investigación del Cáncer (IARC), una agencia dependiente de la Organización Mundial de la Salud, que unos meses antes sí lo consideró como probablemente cancérigeno. Monsanto patentó con posterioridad en algunos países una soja transgénica resistente a este pesticida que puede por consiguiene aplicarse a discreción.

El hecho de que la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria lanzara un salvavidas al pesticida más utilizado de Monsanto fue durísimamente criticado por buena parte de la comunidad científica, dando origen a una protesta de 96 investigadores de todo el mundo a la Comisión Europea  (ver enlace más abajo) pidiendo explicaciones sobre la posición de la Agencia. Entre estos investigadores figura el profesor catalán Miquel Porta, investigador del Hospital del Mar de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Este centenar de científicos de alto nivel pidieron al comisario de Sanidad, Vytenis Andriukaitis, que no tuviera en cuenta las conclusiones equívocas, engañosas o inciertas, como se quieran considerar de la Agencia Europea y reclamaban un estudio transparente, abierto y creíble de  la documentación científica con la que había trabajado la institución que aconseja a la Unión Europea en materia de alimentación.

Ante este escándalo en el que hay en juego mucho dinero e intereses muy poderosos de la industria agroalimentaria, uno de los más poderosos grupos de presión e influencia en Bruselas, la Comisión pidió a la Agencia que respondiera a las críticas de la comunidad científica, y eso es lo que ha  hecho ayer la EFSA.

La Agencia confía que con esta carta “se despejen las dudas sobre el procedimiento seguido en la evaluación del glifosato y de nuestro compromiso de asegurar que haya sido tan abierto y transparente como posible”. Respecto a la disparidad de criterio con el Centro Internacional de Investigación del Cáncer en la evaluación del glifosato, la agencia de la UE alega que los dos estudios no pueden ser comparados ya que el de la institución dependiente de la Organización Mundial de la Salud es “una primera evaluación”, mientras que el de la Agencia conlleva “una evaluación exhaustiva del riesgo” y apunta que el glifosato no es la primera substancia química sobre la que hay discrepancias entre los dos organismos.

La EFSA subraya también que su investigación se ha concentrado sobre el principio activo del pesticida, como lo requiere la legislación europea, y no sobre la composición de las mezclas que componen las diferentes marcas vendidas. La Agencia Europea invita a su homóloga de la OMS a una reunión a celebrar en poco tiempo para contrastar los métodos y las variables que ambas han utilizado en su investigación, y asegura que ha respetado todos los estándares y exigencias legales para dar la calificación.

La controversia es seguro que continuará ya que la autorización sanitaria para comercializar el glifosato en la UE termina el 30 de junio de este año, y la Comisión debe decidir si mantenerlo o no como principio activo en la lista de los autorizados. En el caso de que quedara fuera de esa lista, los países miembros tendrían que impedir la venta en su territorio del pesticida de Monsanto y de otros que incluyeran el principio activo. Aunque figurase en la lista de producto autorizado, los países miembros pueden poner serias trabas a su comercialización. Varias cadenas de distribución en Europa han retirado por política de responsabilidad social los herbicidas que contienen glifosato, y Francia ha prohibido su venta en autoservicio en todo el país. Decisiones parecidas se han tomado en Colombia y Argentina también. El producto comercializado por Monsanto ha sido un éxito de ventas entre los aficionados a la jardinería.

Fuente: La Celosía

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