El riesgo de accidente cerebrovascular es alto y con resultados más graves por el ritmo circadiano alterado cuando se trabaja en turnos durante la edad adulta temprana

El riesgo de accidente cerebrovascular es alto y con resultados más graves por el ritmo circadiano alterado cuando se trabaja en turnos durante la edad adulta temprana

El arrastre de la actividad circadiana promueve un fenotipo inflamatorio que amplifica las deficiencias del accidente cerebrovascular, específicamente en las mujeres en la mediana edad
28 Julio 2022

Redacción

Una investigación publicada en ‘Neurobiology of Sleep and Circadian Rhythms’ ha incorporado una nueva consecuencia del trabajo por turnos, en especial cuando se inicia a una edad adulta temprana y aunque se pase a un horario fijo normal con el tiempo. Sus efectos se asocian con un mayor riesgo de padecer un ictus y con la gravedad del mismo. El trabajo por turnos se relaciona con un mayor riesgo de enfermedad vascular, incluida la mortalidad relacionada con accidentes cerebrovasculares y cardiovasculares.

Alteración del reloj corporal

La regulación y el arrastre de luz-oscuridad de los ritmos circadianos están mediados por el marcapasos maestro en los núcleos supraquiasmáticos (SCN) del hipotálamo anterior y por relojes periféricos en todo el cuerpo. La desincronización de estos relojes circadianos y la desregulación de sus ritmos de salida ocurren en respuesta al trabajo por turnos, el desfase horario, el lugar de trabajo o las influencias sociales que comúnmente imponen horarios altamente irregulares a nuestros patrones de sueño y vigilia, a las comidas y a otros procesos corporales.

Arrastre de actividad circadiana

El arrastre de la actividad circadiana promueve un fenotipo inflamatorio que amplifica las deficiencias del accidente cerebrovascular, específicamente en las mujeres en la mediana edad. El estudio examinó los efectos de predisposición del organismo (diatéticos) de la exposición a ciclos de LD desplazados durante la edad adulta temprana sobre el ritmo circadiano, la señalización inflamatoria y la patología del accidente cerebrovascular isquémico durante la mediana edad. En esa etapa vital es cuando el riesgo de accidente cerebrovascular es alto y los resultados son más graves.

Según estudiaron los investigadores, la mayoría de las personas experimentan el trabajo por turnos entre 5 y 8 años de su vida laboral para luego volver a horarios normalizados. Los resultados recogidos les llevaron a concluir que los efectos de la alteración de los ritmos circadianos sobre la salud como consecuencia del trabajo por turnos persisten con el paso del tiempo.

Los registros en laboratorio mostraron que los ciclos de sueño y vigilia de los sujetos con arrastre de actividad circadiana no vuelven a ser normales cuando se incorporan a horarios regulares. Mostraron alteraciones persistentes de sus ritmos de sueño-vigilia. En caso de aparición de ictus los efectos del accidente cerebrovascular fueron mucho peores que los del grupo de control, con la salvedad de que las mujeres presentaron déficits funcionales más graves y una mayor mortalidad que los varones.

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